EL FINAL DEL TRAYECTO DE VÍCTOR CLAVER EN LA NBA

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en NBA

Por José María Santiago (@jmsantiago33)

“No puedo estar otra temporada igual, sin jugar y viendo los partidos pasar”. Con estas palabras cargadas de resignación, definía su situación el pasado verano y antes de disputar el Mundial de baloncesto, Víctor Claver

El jugador español, tras un Mundial para olvidar en el que prácticamente no llegó a jugar, afronta su última temporada de contrato con los Portland TrailBlazers. Un último curso que, con toda probabilidad, será el fin del trayecto de Claver en la NBA.

Un viaje que comenzó con tan sólo 20 años, cuando fue drafteado con el nº 22 de la 1ª Ronda del 2009, por los Blazers. Tras dos temporadas en las que fue creciendo cómo jugador en su Valencia natal, Claver parte el verano de 2012 (cargado de ilusión) rumbo a Portland, y de esta manera, consigue hacer realidad el sueño de todo jugador, jugar en la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA.
Claver, descubrió nada más aterrizar, que su camino no sería precisamente de color de rosas. El cuerpo de Víctor tenía un problema. Sus poco más de 100 Kg y 2,06 m de altura, no le daban para jugar de cuatro (no podía ser un ala-pívot que peleara y se buscara las habichuelas en la pintura), ni jugar de tres (no era lo suficientemente rápido para jugar en esa posición). Esa indefinición ha sido una de las claves de que Claver no haya tenido un papel importante en Portland.
Otra de las claves (y para mí la más importante) es el carácter de Víctor. Un jugador que en pista es muy frío, al cual parece faltarle la sangre y la competitividad que sin duda le harían ser mejor jugador. De hecho, a Claver se le ha achacado numerosas veces con tener la sangre de horchata.

En sus primeros meses en los Blazers, y ante las pocas oportunidades que tenía, Víctor llegó a disputar algún partido en su equipo filial (Idaho Stampede) de la Liga de Desarrollo, para que no perdiera el ritmo competitivo. Sin embargo y debido a las bajas por lesión de jugadores importantes, Claver, poco a poco, entró en el equipo y disfrutó de minutos. Participó en 49 partidos, llegando incluso a salir en 16, en el quinteto titular de los Blazers.

Aunque su primer año en la NBA no fue para tirar cohetes, las sensaciones habían sido positivas. El problema vendría en el segundo. Portland adquirió jugadores de nivel para el banquillo y Víctor apenas dispuso de minutos de juego. En este segundo año tan sólo jugó en 21 partidos, teniendo sin duda un papel residual en el equipo.
Papel que parece va a tener esta temporada. En los tres partidos de pretemporada que ha disputado su equipo, tan sólo ha jugado 5 minutos en el primero. En los otros dos no se ha movido del banquillo, y eso que los Blazers no han contado con uno de sus mejores jugadores, Damian Lillard.

Con este panorama, a Claver tan sólo le queda tener paciencia y esperar acontecimientos. A no ser que Portland lo traspase, el jugador español seguirá enrolado en sus filas lo que queda de temporada. Una buena salida para él sería volver a Europa, a un equipo donde pudiera disfrutar de minutos y recuperar la confianza en su juego, que parece haber perdido. Sea como fuere, lo que sí está claro es que su viaje en la NBA ha terminado.

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