ESPAÑA RECUPERA SU MEMORIA PARA VOLVER A SER GRANDE (73-71)

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en Eurobasket 2015

La España más orgullosa y currante tiró de oficio para sobrevivir al espeso partido que planteó Grecia y ganó como en los buenos tiempos: respetando sus señas de indentidad, marcando diferencias con su ADN ganador y con un magnífico Pau Gasol

España resiste y, tirando de orgullo y talento ganador, pudo superar a Grecia por 73 a 71 en un durísimo partido. Un choque clásico de viejos rivales que respondió al prototipo de duelo fraticida que tantas veces han protagonizado estas dos selecciones en los tiempos modernos.

El encuentro arrancó bajo los efecto del somnífero griego. Es cierto que el dominio en el marcador era español, pero el ritmo pausado de los ataques, el control de los rebotes y los fallos en el tiro hacían que la sensación ambiental nos trasladase al mismísimo puerto de El Pireo.

Pese a ello España sobrevivía a la sangría del rebote (12-21 en total y 1-7 en ofensivos) porque Grecia sólo anotó dos triples (2/9) y acumuló siete balones perdidos frente a los tres de los españoles. Ese cuidado del balón se debía en gran medida al buen hacer de Sergio Llull y Sergio Rodríguez quien entraban en la zona griega como puñales para anotar o asistir a Pau Gasol y Nikola Mirotic.

Era precisamente la sociedad de Illinois la que sustentaba la anotación española con 14 y 12 puntos respectivamente. Cuidando los esfuerzos, Pau Gasol dominaba a pívots menos móviles y talentosos y Nikola Mirotic desequilibraba al poste bajo frente a un Printezis que, pese a todo, fue quien mantuvo a Grecia durante una parte de la primera mitad.

Con dificultad y muy lentamente, España se quitó el peso de la somnolencia griega y aligero la salsa del encuentro para despegarse en el marcador. Sólo fuero nueve puntos, pero la sensación al descanso es que eran muchos más de las matemáticas nos indican.

Ahora bien, estas sensaciones volaron por los aires cuando entró en el partidos Vassilis Spanoulis para decir ¡Aquí estoy yo! El líder del equipo tomó el control del equipo y a través del bloqueo directo ejecutó un parcial 3-14 que dio una ventaja de cuatro puntos a Grecia.

Fueron momentos de auténtico atasco ofensivo español. Sólo Pau Gasol vio el aro (anotó 11 de los 16 puntos del cuarto) y cuando se marchó al banco Gasol sumaba casi tantos puntos (25) como el resto del equipo (28). Sin duda que el partido había cambiado y para perjuicio de España.

Pero entonces entró en pista Felipe Reyes. Como a él le gusta: cuando el partido es de alta tensión y su presencia dota de orgullo al equipo. Pese a los que dice su estatura natural, Reyes se agigantó frente a Bourousis y Koufos para meter rápidamente en problemas de faltas a Grecia y desempolvar ventajas para el equipo.

“Sufriendo sabe mejor dijo” dijo Mirotic tras el partido… ¡pues mira que disfrutamos! Y es que el sufrimiento se perpetuó durante 10 minutos. Cierto que el equipo español volvió a dominar el marcador pero nunca por rentas suficientes para respirar y pausar pulsaciones. Además, los nervios y los fallos entraron en acción en uno y otro bando, dando y quitando vidas a los espectadores de ambos países.

En ese juego de fallos y acierto salió victoriosa España porque pese a los años y las bajas sigue teniendo preponderancia en orgullo y talento. El ADN de este equipo es ganador y quizá Grecia se acordó de ello muchos minutos, demasiados para querer ganar y eso le acabó costando la victoria.

Scouting sobre el parqué

La presencia de Rudy Fernández en el quinteto titular daba esperanza a España en el inicio de encuentro y el ataque inicial culminado con triple de Llull ratifica la primera sonrisa española en el partido. Dos triples y una buena defensa era lo ideal para demostrar la valía del equipo en este tipo de enfrentamiento y así, la selección española entró en el partido con un 6-0 a su favor. Mejor imposible.

Grecia apostó de inicio lanzarse a la zona española con constantes penetraciones y blindar la suya frente al efecto Gasol. Sabía que sacarle faltas y evitar sus puntos era básico para comenzar a decantar el duelo a su favor. Este plan forzó a que España lanzase sus cuatro primeros tiros desde el triple, pero a la primera que pudo conectó con el gigante de Sant Boi para mantener las buenas sensaciones iniciales.

Pese a los números ofensivos, mediado el primer cuarto, la mejor noticia era la sensación defensiva de un equipo que dejó a Grecia en dos puntos y un exiguo uno de cuatro en tiros de campo.

No era el escenario querido por Grecia y ante la buena defensa de Rudy sobre Giannis Antetokpunmpo y el desacierto de sus compañeros, Spanoulis entró en el partido con dos tiros que entraron. Grecia seguía con su idea de hacer daño desde la zona y ahora sí le daba resultado hasta empatar a ocho. El base griego era el motor del equipo pese a no tener la vitola NBA de otros y tras sus dos primeras acciones despertó el interés defensivo español para liberar a Koufos que volvió a empatar con sus puntos.

Salvo los fallos iniciales y algún balón perdido, el ritmo de encuentro era favorable para los griegos pues no había velocidad en el juego y la anotación se había secado para una selección española que después de su buena puesta en escena veía como Grecia cerraba el cuarto anotando para empatar a 14.

Los Sergios alimentan a España

El primer cuarto había sido de tanteo, una partida de ajedrez donde el tablero no tenía casillas pero sí mucho de estudio y psicología. El miedo al error frenó la velocidad del juego y pesó más el deseo de estudiarse mutuamente que el ofrecer las armas de cada equipo.

Mucho bote y poco movimiento sin balón obligaba a España a soluciones improvisadas como el triple a tablero con el que Sergio Rodríguez abrió el segundo cuarto. Eso todavía hacía perpetuar la ventaja española, aunque esta era rápidamente neutralizada por el triple de Antetokounmpo. Y es que la realidad es que aunque el marcador había sonreído a los intereses españoles el estilo de juego y la sensación de dominar el encuentro era de una Grecia que, 12 minutos después, se colocó por delante 17-18.

El problema es que a estas alturas del partido el rebote ya era una cosa helénica (14-5) y eso evitaba segundas opciones para España y que ésta pudiera correr. Para corregir esta realidad entró Felipe Reyes que con menos altura que otros sí se hizo notar y el equipo pudo lanzarse a dos contraataque parados evidentemente en falta porque Grecia no iba a conceder la más mínimo alegría al rival. Sería su defunción deportiva.


Antetokounmpo’s Block Introduces Great Shot… por fiba

Entre la necesidad reboteadora y ofensiva, Sergio Scariolo apostó por devolver a la pista a Pau Gasol quien nada más entrar en la pista se hizo notar con una canasta que ponía por delante nuevamente al equipo. Nada cambiaba pese al caer de los minutos, todo se medía a la mínima y que España tomara cuatro puntos de ventaja era demasiado para que Katsikaris lo dejara correr sin hacer nada a cambio.

Como quiera que el tiempo muerto del técnico griego arrancó con una defensa, a Katsikaris se le agrió más al semblante al ver que el triple de Mirotic colocó el 27-20, lo cual era todo un mundo visto lo visto.

A cuentagotas, pero la anotación española aceleró ligeramente. Llull hacía daño con sus penetraciones y el miedo a los NBA españoles (anotaron 26 de los 39 puntos de la primera parte) le facilitaba la labor para abrir el aro de una Grecia que, eso sí, respondía con canastas de Printezis (nueve puntos al descanso). Su mal momento (33-25) era salvado por un sospecho habitual. Uno de esos que siempre acude al rescate de su equipo.

Llull y Sergio Rodríguez habían tomado el control del ataque español y superaban a Zisis y Calathes alimentándose mutuamente o dando de comer a los pívots para mayor desesperación de una Grecia que consumió su segundo tiempo muerto con la mayor desventaja del partido. El 39-30 hubiera sido ideal al descanso, pero en su último ataque encontró sobre la bocina a Bourousis y minimizó el impacto de los últimos minutos de cuarto.

Amenazador despertar riego

El tercer cuarto engañó en su primer minuto con dos triples de Spanoulis y Pau Ribas para hacer pensar que se abrirían las defensas y disfrutaríamos de un baloncesto ofensivo. Eso fue malo, pero peor fue el despertar anímico que supuso el tapón de Koufos a una penetración de Gasol.

España había cuidado muy bien el balón en la primera parte, pero ahora cometía fallos que, además, repercutían en una defensa que se cargó de faltas y no pudo frenar a un Spanoulis que lideró al equipo hasta empatar el partido a 42 con un parcial de 3-10.

El tiempo muerto de Sergio Scariolo era necesidad para alertar a los suyos del mayor ritmo ofensivo del rival y la obligatoriedad de dar un paso al frente en el ataque… y la defensa. Empero España seguía empeñada en resolver desde fuera con triples que no entraron. Quizá no había otra solución por la mayor dureza defensiva griega, pero era preceptivo que España encontrara a sus interiores para romper la mala dinámica. Lo intentó Pau Gasol, pero se encontró el tapón de Antetokounmpo y Grecia corrió para culminar la remontada y ponerse por delante.


Nikola Mirotic big dunk on Antetokounmpo… por fiba

Sin puntos dentro (el equipo sólo anotó uno de sus primeros seis lanzamientos en el cuarto), Pau tuvo que salirse fuera para cortar el parcial 3-14 con un triple. Era el peor momento del equipo y su líder apareció como respuesta lógica a su categoría y personalidad. Siete puntos seguidos de Gasol volvían a empatar el encuentro a 49.

El partido había cambiado y ahora la igualdad sonreía a Grecia que dominaba el marcador sin que tampoco tuviera la capacidad resolutiva para irse ligeramente. Gasol mantenía al equipo (anotó 11 de los 16 puntos del equipo), mientras éste intentaba agarrarse al parqué y superar los golpes de un adversario donde Bourousis, Koufos y Printezis tomaban el relevo anotador de Spanoulis para cerrar el cuarto con una ligera ventaja (55-57).

Reyes fagocita el orgullo español

Como relevo natural y espiritual de Gasol, entró en pista Felipe Reyes para medirse a los colosos de la zona griega. Éste, como ya hiciera en la primera parte, rentabilizó cada segundo que estuvo en pista y su lucha metió en problemas de faltas a Grecia al minuto de entrar en el último cuarto, ¡ah! y de paso puso a España nuevamente por delante.

En un partido sin resquicios, ver al equipo robar el balón y volar para matar el balón al contraataque era un puño en la mesa. Más si esa acción se hacía sobre la bestia física Antetokounmpo. Cierto es que el partido sólo sonreía mínimamente a los españoles, pero el estado emocional había cambiado y eso era casi más importante que los tres puntos de ventaja que se alcanzó (60-57).

Más de dos minutos de sequía helena devolvió a la pista a Spanoulis y Printezis, pro aún Claver tenía tiempo para volar sobre ellos y poner cinco de ventaja antes que Antetokounmpo olvidara que no es un tirador para sumar desde el triple.

Los minutos cayeron ya acelerando las pulsaciones de cada jugador y haciendo real la sensación que siempre existió de que cada balón valía más que una posesión. La economía de los fallos y el superávit de los detalles era necesario para que se sumara en cada ataque. Eso lo entendió España y la quinta falta de Bourousis sobre Mirotic hizo que España se viera con un favorable 66 a 60. Eso sí, Spanoulis también leyó el partido y comenzó a amasar el balón para producir o sacar faltas.

En este escenario los nervios y los fallos participaron de la actuación y un mal entendimiento entre Claver y Pau Gasol fue devuelto por unos dobles de Calathes. Ese fallo, después de un ataque eterno de Grecia, le dio la vida a una España que gracias a otros dos tiros libres de Mirotic se vio siete arriba.

Con dos minutos Grecia ya tuvo que acelerar la toma de decisiones y ahí se equivocó en el triple Spanoulis. El error se duplicó pues Antetokounmpo en la siguiente contra cometió pasos. Ese falló podía haber sido definitivo, pero un nuevo error esta vez penó a España para estirar el drama.

Los fallos también se vivían en la personal y Sergio Rodríguez sólo acertaba con uno de ellos para mantener la renta en seis puntos antes que Grecia consumiera gran parte de sus posesión con una penetración de Spanoulis que fue magníficamente cerrada por Llull. El partido estaba casi ganado, pero todavía quedaría un último error para dar más emoción al mismo.

La misma que reprodujo el interminable tiro libre de Pau Gasol que puso a España cinco arriba. La feliz espera casi resolvía el encuentro pero también la emoción marcó un triple postrero de Calathes que apretaba el encuentro con el 70 a 68 a 15 segundos del final.

Toda Grecia presionaba la salida del balón, pero España sorprendió y a la carrera casi el Chacho cierra el partido. La falta de Calathes no fue antideportiva, pero los dos tiros libres entraron y España se vio cuatro arriba. Sólo había opción a un ataque par Grecia y se la jugaría de tres. Todos los sabían, como sabían que se la jugaría Spanoulis. Así fue pero no entró aunque el rebote cayó en manos de un Antetokounmpo que conectó con Sloukas para alargar la agonía (72-71).

Sólo restaban seis segundos y poner el balón pista para recibir la consiguiente falta. Los galones están para lo que están y este balón fue para el líder. Pau Gasol lo recibió como lo se llevó la falta y desde la personal anotó un tiro libre dejando que el balón a la desesperada de Antetokounmpo eternizara una victoria que finalmente se hizo realidad.

Como gusta, sufriendo y superando multitud de vicisitudes, la selección estaba en semifinales. No fue el partido más hermoso para el aficionado neutral, pero fue bello para España porque recuperó su sentimiento de equipo orgullo y blindado ante los problemas para volver a ser grande ¡Las semifinales le esperan!

ESTADÍSTICAS OFICIALES


Spain v Greece – Round of 16 – Game Highlights… por fiba

Por Álvaro Paricio de ACB.COM
Foto: FIBA Europe

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