Euroleague 2006/2007; Tras cinco años de sequía el Panathinaikos vuelve a lo más alto tras ganar una èpica final

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en Euroleague History Hemeroteca Panathinaikos
Esta temporada comienzan 24 equipos donde en la primera fase se encuadran en tres grupos de ocho equipos. Tras una liguilla de 14 jornadas se clasificarán los cinco primeros de cada grupo y el mejor sexto equipo para el TOP16.
FASE REGULAR
GRUPO A
TAU CERAMICA   (12-2)
DYNAMO MOSCU   (10-4)
OLYMPIACOS   (10-4)
EFES PILSEN   (8-6)
PROKOM TREFL   (5-9)
FORTITUDO BOLONIA   (5-9)
LE MANS   (4-10)
ENERGIE KOLN   (2-12)
GRUPO B
PANATHINAIKOS   (11-3)
MACCABI   (8-6)
JOVENTUT   (7-7)
UNICAJA MALAGA   (7-7)
VIRTUS ROMA   (6-8)
PARTIZAN   (6-8)
CIBONA   (6-8)
UNION OLIMPIJA   (5-9)
GRUPO C
CSKA MOSCU   (13-1)
BARCELONA   (9-5)
BENETTON   (8-6)
PAU ORTHEZ   (7-7)
ARIS SALONICA   (6-8)
NAPOLES   (6-8)
FENERBAHCE ULKER   (5-9)
ZALGIRIS KAUNAS   (2-12)
Tras la liga regular viene el TOP 16 que a diferencia de los pasados años hay algún cambio. Sigue habiendo cuatro grupos de cuatro equipos con seis jornadas a disputar y se clasifican los dos primeros de cada grupo a un playoff de cuartos de final a tres partidos previo a la final four.

GRUPO D
TAU CERAMICA   (6-0)
MACCABI   (4-2)
VIRTUS ROMA   (1-5)
PAU ORTHEZ   (1-5)

GRUPO E
CSKA MOSCU   (6-0)
OLYMPIACOS   (3-3)
PARTIZAN   (2-4)
JOVENTUT   (1-5)

GRUPO F
PANATHINAIKOS   (5-1)
BARCELONA   (4-2)
EFES PILSEN   (2-4)
PROKOM TREFL   (1-5)

GRUPO G
UNICAJA MALAGA   (4-2)
DYNAMO MOSCU   (4-2)
BENETTON   (3-3)
ARIS SALONICA   (1-5)

Tras el TOP 16 el playoff de cuartos de final nos ofreció los siguientes duelos: TAU CERAMICA contra OLYMPIACOS, CSKA MOSCU contra el MACCABI repitiendo la final del año anterior, PANATHINAIKOS contra el DYNAMO MOSCU y el duelo español UNICAJA MALAGA contra el BARCELONA.

CUARTOS DE FINAL

El TAU Ceramica demuestra un año más que su sitio es estar entre los mejores, el Olympiacos no fue rival para los vascos y estos pasan invictos a la final four con dos victorias de gran nivel.

Tau Ceramica     (84-59); (89-95)     Olympiacos
Quiso la competición que los dos finalistas del año pasado se enfrentasen en este cruce de playoff. El CSKA como el año anterior se mostró muy superior al Maccabi. Los israelitas ganaron en su cancha pero recibió dos pálizas en suelo ruso.
CSKA Moscow     (80-58); (68-56); (92-71)      Maccabi Elite Tel Aviv 
El Panathinaikos tras varios años fuera vuelve a la escena final four, para ello eliminaron con cierta facilidad al Dynamo de Moscu. Un Dynamo al que el ya solo hecho de estar en unos playoff en su primera experiencia Euroleague fue un éxito.
Panathinaikos     (80-58); (65-73)     Dynamo Moscow
En una vibrante eliminatoría española el Unicaja escribirá sobre esta temporada con letras de oro. Los malagueños se clasificaron a su primera final four de su historia tras vencer al Barcelona por (2-1). El factor cancha fue clave en esta serie. 
Unicaja     (91-75); (80-58); (67-64)    Winterthur FCB  
Tras los playoff  la competición llega a la final four que este año se celebra en Atenas. Otra vez dos equipos españoles vuelven a estar entre los cuatro primeros, todo un éxito pero como el año anterior sin muchas esperanzas de ganar a los favoritos. El TAU CERAMICA se enfrenta al PANATHINAIKOS que juega en su país y el UNICAJA MALAGA contra el CSKA MOSCU, vigente campeón.
Los griegos controlaron absolutamente el tempo de partido y el encuentro se jugó justo como quería Obradovic. A pocos puntos y con un juego muy controlado el Panathinaikos fue poco a poco lléndose en el marcador. Un TAU que nunca pudo con la defensa helena ve como su experiencia este año termina en esta semifinal.
panathinaikos
PANATHINAIKOS   67
*Diamantidis – 3p, 6r.
*Becirovic – 15p, 1a.
*Siskauskas – 11p, 5r.
*Dikoudis – 7p, 7r.
*Batiste – 15p, 12r.
Hatzivrettas – 3p, 1r.
Vujanic – 8p, 1a.
Alvertis – 5p.
Delk – 0p, 1a.
Tsartsaris – 0p.
Tomasevic – 0p, 2br.
Javtokas – 0p.
tau
TAU CERAMICA   53
*Prigioni – 6p, 5r.
*Rakocevic – 4p, 6r.
*House – 3p, 4r.
*Scola – 6p, 7r.
*Splitter – 7p, 6r.
Erdogan – 11p, 2r.
Peker – 7p, 8r.
Planinic – 7p, 2r.
Vidal – 2p.
Teletovic – 0p.
Como en la otra semifinal el CSKA de Messina instaló el partido a muy pocos puntos y con un baloncesto carente de riesgos. A los andaluces que jugaban su primera final four de la historia, se les notó carente de ideas ante el ferreo control ruso. El campeón podría defender ante el Panathinaikos su condición de campeón.
CSKA Moscow
CSKA MOSCU   62
*Holden – 7p, 3a.
*Torres – 0p, 1r.
*Langdon – 13p, 4r.
*Smodis – 8p, 8r.
*Savrasenko – 7p, 5r.
Papaloukas – 11p, 7r, 5br.
Andersen – 12p, 9r.
Van den Spiegel – 2p, 2r.
Pashutin – 2p, 1r.
Kurbanov – 0p. 
Ponkrashov – 0p.
Unicaja
UNICAJA MALAGA   50
*Cabezas – 13p, 3a.
Brown – 8p, 2a.
*Welsch – 2p, 2r.
*Jimenez – 6p, 8r.
*De Miguel – 4p, 3r.
Rodríguez – 7p, 1a.
Sanchez – 1p, 3a.
Faison – 4p, 2r.
Tusek – 3p, 2r.
Pietrus – 2p, 2r.
El Panathinaïkós volvió a subir al Olimpo del baloncesto europeo gracias a su tercer entorchado en la máxima competición continental, todos ellos de la mano del serbio Željko Obradović, el entrenador más laureado del baloncesto europeo, con seis títulos de Euroliga (o antigua Copa de Europa) logrados con cuatro equipos distintos: Partizan (1992), Joventut (1994), Real Madrid (1995) y Panathinaïkós (2000, 2002 y en este 2007). El equipo griego se ha consagrado además en Atenas, su propia casa, pese al derroche de calidad, juego y deseo del defensor del título, el CSKA de Moscú, que plantó cara hasta el final, aunque no pudo hacer nada por frenar a un equipo griego sobresaliente, tocado por las musas, que realizó un encuentro extraordinario, en particular la línea exterior formada por Diamantidis (MVP de la final), Chatzivrettas y Bečirovič, que literalmente acribillaron al conjunto moscovita con una eficacia demoledora. Fue una final maravillosa, intensa e igualada. Aunque el Panathinaïkós dominó siempre y puso en varias ocasiones contra las cuerdas a su rival, el CSKA planteó una titánica oposición, remontando en varias ocasiones y rozando la gesta de arrebatarle la Euroliga al Panathinaïkós en un enfervorizado Pabellón Olímpico.
Fue un auténtico partidazo en Atenas, en una final larga, muy larga (2 horas y 18 minutos) e intensa, muy intensa (62 faltas personales), pero muy bonita e igualada. El resultado final de 93-91 lo dice todo, en una final europea precedida por dos partidos semifinales de muy baja anotación y que sacó lo mejor de los dos más grandes de Europa, los dos equipos con mayores presupuestos y con mejores plantillas. El Panathinaïkós mandó durante todo el partido, con dos anecdóticas ventajas de un CSKA que, sin embargo, jamás se rindió y respondió a todos y cada uno de los embates de un rival que en varias ocasiones se adelantó por una decena de puntos pero que tuvo que sufrir hasta los últimos instantes, hasta un último minuto en el que dos triples de Langdon estuvieron a punto de darle una vuelta imposible al partido.
El Panathinaïkós dio una exhibición de recursos, con seis jugadores en dobles dígitos y un rendimiento perfecto de sus mejores hombres. Diamantidis, lastrado por las faltas personales, cumplió su rol de estrella y de MVP con 15 puntos y un solo fallo, además de completas estadísticas en todos los apartados; pero quienes marcaron realmente las diferencias fueron Ramūnas Šiškauskas (20 puntos, 4 rebotes y 5 asistencias) y Dejan Tomašević (16 puntos). Tampoco faltaron a la cita Batiste (12 puntos y canasta decisiva al final) y secundarios de lujo como Vujanić (12 puntos) y Chatzivrettas (10 puntos). Lo que se vivió en Atenas fue una auténtica “guerra” deportiva: mucha intensidad, un sinfín de faltas, tánganas y antideportivas, en un partido espectacular, que contempló el heroico intento de remontada del gran Theo Papaloukas (23 puntos y 8 asistencias) y compañía, aunque faltos esta vez del buen rendimiento habitual de Andersen y Holden, irreconocibles en la noche ateniense.
Tras la escasa anotación lograda en la semifinal frente al Tau Cerámica, Obradović adelantó que su equipo mejoraría en este aspecto en la final y que volvería a guarismos parecidos a los conseguidos a lo largo de toda la temporada. Pese a que el encuentro comenzó bajo la misma pauta de las semifinales (defensa intensísima y trabajadísimos ataques con poca recompensa anotadora), los lanzamientos exteriores del Panathinaïkós permitieron a los griegos adelantarse en los primeros minutos (16-8, min. 8). Sin embargo, los tiros libres (5/5) y los rebotes ofensivos dieron aire al CSKA en el primer cuarto, así como la pronta incorporación del griego Thodoris Papaloukas (el jugador que garantizaba un campeón “local” a la fervorosa grada del OAKA, magnífica de color y de pasión). El genio de Papaloukas, delicioso jugador de baloncesto, y la intensidad desbordada del esloveno Matjaž Smodiš salvaron el trago inicial para los rusos (18-17).
Pero el segundo cuarto se tiñó de un solo color, el del trébol verde del PAO. El CSKA sufrió un auténtico calvario hasta el descanso. Los hombres de Obradović sólo fallaron nueve tiros de campo en el primer tiempo (11/15 de dos y 4/7 en triples) y anotaron cada uno de los lanzamientos de personal que intentaron (12/12). Triple a triple, el cuadro de Obradović iba desgastando la intensa defensa de un CSKA incapaz de encontrar el arma adecuada para frenar el acierto de Chatzivrettas o la polivalencia de un Diamantidis empeñado en celebrar su cumpleaños con un título. Por otro lado, en el segundo cuarto el Panathinaïkós cerró mejor su rebote defensivo, y de esta forma empezó a colocar una pesada losa en los hombros de los jugadores del CSKA antes del descanso. El cuadro ruso echaba de menos la aportación habitual de Langdon (apenas 2 puntos en este periodo) y Andersen (absolutamente desaparecido en combate). La frustración comenzó a hacerse patente con el tremendo enfado de Smodiš, castigado junto a Diamantidis con una doble técnica cuando el marcador señalaba una nueva máxima (46-34), mitigada sólo ligeramente al intermedio (46-36).
Pero el conjunto ruso ha demostrado con creces de lo que es capaz en mil y una ocasiones. Le sobró con cuatro minutos y el magisterio de un Papaloukas en su salsa para dar la vuelta a una situación que habría resultado letal para muchos otros equipos. En un abrir y cerrar de ojos, el dominio en el juego interior de Smodiš y el resurgir de Langdon se tradujeron en un parcial de 1-11 (47-47) ante la confusión de un Panathinaïkós que veía cómo sus magníficos porcentajes de tiro al descanso empeoraban paulatinamente. Acto seguido, Papaloukas supo hasta forzar la falta antideportiva —señalada a Bečirovič— que permitió al bloque moscovita voltear el signo del tanteador y regresar a la pelea por el título con todo el partido aún por delante (50-51, m.24). La Euroliga empezó a jugarse de nuevo a partir de ese momento. La final adquirió una tensión impresionante en cada posesión, en cada pase y en cada rebote. Dos equipos con méritos muy parecidos para alzarse con la corona continental buscaban la forma de decantar una balanza equilibrada al máximo, y Papaloukas se alzaba como el jugador más determinante, pleno de talento e inteligencia en la pista. El base heleno del CSKA, en auténtico estado de gracia, llevó el peso de su equipo ante un rival que desplegaba lo mejor de su repertorio baloncestístico (que es mucho) y que volvió a escaparse en el marcador al final del tercer cuarto (65-57) gracias al buen control de juego de Diamantidis.
En el último periodo, la cuarta falta personal de Smodiš (min. 32) y una canasta del pívot serbio Dejan Tomašević en la siguiente posesión apretaron la soga alrededor del cuello moscovita (69-60). Pero Papaloukas seguía empeñado en conseguir la victoria para su equipo, y gracias a penetraciones y canastas imposibles mantuvo la esperanza del CSKA hasta los úlitmos minutos (73-69 afalta de 5’45’’). El Panathinaïkós comenzó a administrar su ventaja y, mediante tiros libres en faltas forzadas, se mantuvo por delante en el marcador. Todo parecía decidido con dos canastas consecutivas de un Batiste recién salido del banquillo y un “2+1”de Tomašević: 83-73 a3’40’’ del final. Pero al CSKA todavía le quedaba una última bala, un último intento, y con un triple de un enrabietado Smodiš el sueño volvía a no ser imposible: 83-78 a3 minutos del final. Ni siquiera un extraordinario “2+1” de Šiškauskas a 1’32’’ pudo tumbar definitivamente al gigante ruso: dos triples seguidos del estadounidense Trajan Langdon apretaron el marcador hasta un 87-85 a falta de 51 segundos para el final. Un reverso de Batiste dio un poco de margen al Panathinaïkós (89-85), y en la siguiente posesión Smodiš erró uno de sus dos tiros libres (89-86 a falta de 21,5 segundos). La suerte ya estaba echada a favor de un Panathinaïkós que, pese al enorme arsenal de recursos ofensivos y defensivos desplegados, tuvo que sufrir hasta el último segundo debido al incansable espíritu del CSKA.
panathinaikos
PANATHINAIKOS   93
*Diamantidis – 15p, 3a, 2br.
*Becirovic – 6p, 1a.
*Siskauskas – 20p, 5a, 4r.
*Dikoudis – 2p, 3r.
*Batiste – 12p, 5r, 1a.
Tomasevic – 16p, 3r.
Vujanic – 12p.
Hatzivrettas – 10p, 4r, 1a.
Alvertis – 0p.
Tsartsaris – 0p.
Delk – 0p.
CSKA Moscow
CSKA MOSCU   91
*Holden – 11p, 1r.
*Langdon – 16p, 1r.
*Torres – 9p, 4r, 2br.
*Smodis – 18p, 3r.
*Savrasenko – 4p, 2r.
Papaloukas – 23p, 8a, 1r.
Andersen – 4p, 6r, 1br.
Van den Spiegel – 6p, 3r, 2t.
Pashutin – 0p.
Ponkrashov – 0p.

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