Iverson, O’Neal y Yao Ming, al Hall of Fame entre emociones y risas

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en NBA

Tres nuevas leyendas que entran en el Salón de la Fama. Repasa los discursos emotivos de Allen Iverson, Shaquille O’Neal y Yao Ming en una ceremonia en las que hubo un sinfín de bromas y de momentos divertidos

Tres mitos de nuestra infancia, de nuestra adolescencia o de nuestra madurez. Tres estrellas de la NBA que nos hicieron reír, nos hicieron soñar, nos hicieron dormir mucho menos. Tres leyendas que hoy nos hacen sentir un poco más mayores al entrar, por la puerta grande, en el Hall of Fame de la NBA.

El Salón de la Fama tiene, desde ayer, entre sus mitos a Allen Iverson, Shaquille O’Neal y Yao Ming, en una emotiva ceremonia de tres horas de duración en el que también se rindió homenaje a Tom Izzo, Zelmo Beaty, John McLendon, Jerry Reinsdorf y Darrell Garretson.

Allen Iverson flotaba en una nube. Cuatro veces máximo anotador NBA, MVP en 2001, el jugador que, casi en solitario, llevó a Philadelphia a las finales de la NBA. El de los tatuajes, el de las camisetas anchas, el de la perenne polémica. La estrella del crossover, el jugador imparable. Iverson miró hacia atrás emocionado dándole las gracias a su entrenador de Georgetown por salvarle la vida. “Mi madre fue y le rogó una oportunidad. Me la dio. Ningún otro centro me hubiera recrutado ya más”.

Otro entrenador marcaría su carrera. “Me fui de la Universidad siendo un jugador aceptable pero escuchando a Larry Brown y sus críticas constructivas, aprendí lo grandísimo entrenador que era… y acabé siendo MVP”.

Iverson recordó el primer momento en el que se midió a Jordan. “Yo quería ser Michael. Recuerdo la primera vez que jugué contra él, por primera vez un ser humano no me parecía real”. En su discurso hubo agradecimientos musicales -Tupac, Michael Jackson- y, por supuesto, un cierre con un guiño a Philadelphia: “Nada parecido a mi relación con ellos”.

Uno de los momentos más divertidos de la noche fue cuando Shaquille O’Neal tomó la palabra. Cuatro veces campeón de la NBA, tres MVPs en las finales, un genio y figura que lo mismo dominaba en la pista que sacaba un disco de rap o hacía innumerables cameos en el cine o anuncios en televisión. De inicio, alimentó el debate. “Mi padre está ahí arriba discutiendo con Chamberlain, diciéndole que su hijo fue el mejor hombre grande”.

Tampoco faltó la referencia a Bryant. “Gracias Kobe, un tipo que me empujó hacia tres títulos seguidos… y también me empujó hacia Miami para que me fuera del equipo”.

Hubo guiño igualmente al otro pívot homenajeado, Yao Ming. “Durante años, nunca hablé con Yao, pensé que estaba la barrera de la lengua. Un día anotó un canastón y le dije que buen movimiento. Me contestó un ‘gracias, hermano’. Le pregunté si hablaba inglés y me dijo que por supuesto, que el que nunca le hablaba era yo”.

Por último, el Shaq más divertido volvió a salir a escena hablando de sus problemas desde la línea de personal: “Gracias a Nick Anderson por fallar cuatro tiros libres seguidos en mis primeras finales NBA. Pensé, preparando el discurso, que sería muy divertido ver a un mal tirador de tiros libres criticando a otro. Tenía que haber escuchado a Rick Barry pero… ¿sabéis qué? Prefiero ser un terrible tirador de tiros libres que, en 15 minutos, entrará en el Salón de la Fama”.

Por su lado, Yao Ming comenzó con una broma a Iverson: “Cuando me dijeron que tenía que dar un discurso, pensé que era un error. Tenía que hacerlo solo Iverson… necesito más práctica que él”, en referencia a su famoso “We’ve talking about practice!”.

“Para mí este es un momento inolvidable. Aunque mi carrera acabara demasiado pronto, yo atesoro cada uno de los momentos”. El pívot chino tuvo palabras de agradecimiento para Russell, Walton y Mutombo, que le acompañaban.

Por supuesto, también hubo referencia divertida también a O’Neal: “Estoy feliz de decir que entro en el Hall of Fame con un 83% en tiros libres, un poco mejor que Shaq”, del que también dijo que, en cada enfrentamiento a él, se acordaba del viejo dicho de “lo que no mata, te hace más fuerte”.

Yao Ming recordó sus orígenes en China, se definió como uno de los “jugadores más bendecidos del planeta” y no quiso sin despedirse sin dedicarle unas palabras de agradecimiento a Houston. “Es mi segunda casa, mi familia. Soy tejano y de los Rockets de por vida”.

ACB.COM / foto: youtube

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