La belleza de lo imposible como cotidiano (80-84)

Roberto Anidos
por Roberto Anidos publicado en ACB

El Herbalife Gran Canaria jugó su primera final en abril de 2015. Repitió en febrero de 2016. Ahora, en septiembre del mismo año, intentará levantar su primer trofeo

Las casas de apuestas hicieron caso a aficionados y resultados de pretemporada. No miraron a la historia más allá de los últimos años; como nadie ya lo hacía. Baskonia, en el Buesa Arena, a un partido, debía ser favorito con todas las de la ley. Pero no contra este Herbalife Gran Canaria. No contra un equipo que olvidó hace tiempo complejos. Los quitaron varios de los jugadores presentes, y los ignoran los que acaban de llegar.

El equipo claretiano saltó al pabellón baskonista con la intención de alcanzar su tercera final consecutiva. Una en cada temporada. Era día de estrenos para cuatro de los jugadores amarillos y también para Luis Casimiro, nuevo entrenador del Herbalife Gran Canaria.

Quienes salieron con ganas de demostrar su valía fueron, eso sí, los pupilos de Sito Alonso. Si bien los grancanarios obtuvieron la primera ventaja con una eléctrica acción de Bo McCalebb, el Baskonia estiró su ventaja hasta los seis puntos (11-5, minuto 6) con buenos minutos de Johannes Voigtmann, pívot alemán que se incorporó esta misma semana. No encontraba su sitio en la pista el Granca hasta que saltó a cancha la segunda unidad comandada por Albert Oliver y Darko Planinic, quienes lideraron la reacción amarilla.

El pívot croata, que jugaba en la que fue su casa el pasado curso, siguió mostrando las buenas aptitudes probadas durante la pretemporada. Oliver, por su parte, superaba en ataque a Larkin y conseguía frenar al americano para seguir firmando la remontada. Un parcial de 2-12 sirvió para cerrar el cuarto con ventaja visitante (13-17).

La inercia acabó junto al parón. Los baskonistas buscaron recortar distancias desde la intensidad defensiva, de manos en las líneas de pase y con ataques incisivos. Pero no contaban con Kyle Kuric. Con quien hace menos de un año se recuperaba de un tumor cerebral; con el que renovó con el Herbalife Gran Canaria para devolver el apoyo isleño a su afición. El de la Universidad de Louisville anotó tres triples consecutivos que obligaron a Sito Alonso (19-27, minuto 14) a pedir tiempo muerto.

Surtió cierto efecto aunque no evitó que el estadounidense anotase su cuarto triple en el cuarto. El Herbalife Gran Canaria conseguía mandar en el electrónico y Albert Oliver seguía con su exhibición todoterreno para colocar el final 25-32 antes del intermedio.

Cotidianidad en lucha titánica

No estaba siendo el partido más brillante en labores ofensivas de vitorianos ni de grancanarios. El tercer cuarto se abrió con lo inevitable: con los locales encontrando su acierto exterior. Anotó Cooney, Rafa Luz y Cooney de nuevo para firmar un 9-0 de parcial y poner el 34-32 en el marcador. Sin embargo, y como bien pidió Luis Casimiro en tiempo muerto, el Herbalife Gran Canaria no perdió la paciencia. Tranquilidad, sangre fría y convencimiento en el plan establecido.

Los amarillos no tardaron en recuperar la ventaja en el electrónico, aunque el Baskonia volvía a abrir hueco con tiros abiertos y buen acierto. Los minutos restantes de cuarto fueron un constante intercambio de golpes y errores, ensayo y error para que acabase todo como empezó: con empate (53-53).

El Herbalife Gran Canaria no perdía la calma. Difícil hacerlo cuando en pista tus dos directores de juego son hombres de la experiencia de Albert Oliver y Bo McCalebb. El de Nueva Orleans no tuvo su mejor día pero anotó un triple importante cuando Baskonia más apretaba. El internacional con Macedonia fue importante para mantener a flote a los suyos en los momentos más acuciantes, y dos libres de Salin ponían cinco de diferencia (58-63, minuto 35) a poco menos de seis minutos del final.

Shengelia lograba igualar el partido sellando un parcial de 9-4 que colocaba el 67-67 en el marcador a tres minutos y medio del final. Sasu Salin sacaba a relucir la metralleta para anotar desde más allá de 6,75 pero los locales se mantenían en la batalla. Lo hacían, sobre todo, gracias a Toko. El georgiano, junto a Adam Hanga, fue de los mejores jugadores baskonistas.

A dos del final, el marcador era de 71-71 y el balón para los de Sito Alonso. Pero Bo McCalebb no perdió la oportunidad de brillar. Llegó para ser líder en momentos calientes y así lo demostró. Robo y triple para poner la primera piedra del triunfo.

Los instantes finales fueron una sucesión de bellos momentos. Bellos en el acierto e incluso en el error. Bellos por la cotidianidad inusitada de ver al Herbalife Gran Canaria luchar con tranquilidad y sangre fría para llegar a una final. A la tercera consecutiva. Belleza recóndita e inesperada hace pocos años. Ver al equipo claretiano con opciones claras, nada utópicas, de levantar un trofeo.

80. Baskonia (13+12+28+27): Luz (5), Cooney (15), Hanga (15), Tillie (2), Diop (6)-cinco inicial-, Voigtmann(6), Blazic (3), Larkin (12), Shengelia (16) y Sedekerskis (-).

84. Herbalife Gran Canaria (17+15+21+31): McCalebb (11), Salin (12), Rabaseda (-), Báez(8), Hendrix (7)-cinco inicial-, O,Neale (-), Planinic (9), Oliver (9), Kuric (24), Pasecniks (2) y Pauli (2).

Árbitros: J. A. Martín Beltrán, Antonio Conde y Luis Miguel Castillo. Eliminaron por faltas personales a Tornike Shengelia (min. 40).

Incidencias: Semifinal de la Supercopa Endesa disputada en el Buesa Arena ante 9.237 espectadores.

Nota de prensa Herbalife Gran Canaria

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