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SERGIO LLULL IMPARTE AL BARÇA EL CLINIC DE SHOWTIME DEL REAL MADRID (100-80) (2-0)

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Segundo encuentro de la Final de la Liga Endesa 2014/15 en el Palacio de los Deportes entre Real Madrid y FC Barcelona. Tras el primer choque, disputado el pasado viernes, y que dejaba el 1-0 en la eliminatoria a favor de los de Pablo Laso, importante punto de inflexión para unos y otros; para los madridistas por un posible 2-0 que dejase casi sentenciada la competición, para los barcelonistas por un 1-1 que les devolviese el factor cancha antes de la disputa de los dos encuentros del Palau. Juan Carlos Navarro baja, entra Edwin Jackson por él. Ayon tocado para los locales.

Al trote y al galope. Perdonad la expresión, pues no encuentro una forma más exacta de escenificar con perfección lo ocurrido, pero al madridista de bien, en general, no hay nada que le ponga más cachondo que ver a sus equipos jugar al trote y al galope. Ese juego rápido, vertical, sin miramientos, buscando la canasta, circulando rápido, ejecutando sin piedad, es religión en la entidad blanca. Salía el Real Madrid presto a dejar casi sentenciada la serie. Fuerte atrás, ahogando la circulación blaugrana y en plan francotiradores en ataque. Se abriría el marcador con triple de Llull y no pararía el de Mahón hasta firmar un inmaculado 5/5 (7/7 para los de Laso en total) y dejar al Palacio en pie. El Barça, desbordado, veía cómo Xavi Pascual, petrificado, no era capaz de frenar el vendaval blanco ni de siquiera pedir tiempo muerto alguno que ayudase a los suyos. Los merengues asistían más, reboteaban más, lanzaban mejor, perdían menos balones e incluso tenían que tirar menos del banquillo ante el disfrute del quinteto en pista. Con el público entregado y con Nocioni marchando a la enfermería para cerrar una brecha fruto de un involuntario codazo de Doellman, cierre del primer cuarto con un 31-10 tan definitivo como justo.

Orgullo y disfrute. Más que por la distancia en el electrónico, la sentencia se hacía palpable por las sensaciones. La llegada del segundo cuarto tan solo aportaba el orgullo de los visitantes, intentando que no acabase en paliza histórica, y una bajada local de media marcha en el acelerador, transformándola en filigranas e intentos varios de rizar el rizo. Tampoco vamos a reprochar que ante tal espectáculo aprovechasen la coyuntura. El ataque blaugrana, salvo las primeras acometidas con Pleiss, se fiaba casi en exclusiva a la inspiración de Doellman. La mano caliente del de Ohio le permitió irse hasta los 14 puntos con facilidad e incluso dar el segundo parcial (18-22) a los suyos. Con Hezonja viendo aro por primera vez y Rudy Fernández anotando de todos los colores, 49-32 a la conclusión de la primera parte.

1415_RMB-FCB_3C (2)Pura inercia. La vuelta de vestuarios no traía demasiadas novedades. Seguía el duelo entre Rudy y Doellman, yéndose los dos a la frontera de los 20 puntos, y la brecha en el marcador oscilaba con suavidad, sin visos de grandes cambios, en el +/-19. El Barça intentaba la desesperada fiando todo a lo que Satoransky, Hezonja y el propio Justin pudiesen hacer. En el Madrid, momento de meritorios. Reyes intentaba sacarse la espina de su regular, siendo generoso, primer tiempo, y Rivers ponía le intensidad que siempre garantiza cuando está presente. Intensidad, palabra que bien podría cambiarse en el diccionario por “Nocioni”. El codazo de la primera parte no quedaba en el olvido, ciertos golpes que venía recibiendo en estos minutos tampoco, y tras recibir una técnica por las protestas de estos hechos lograba desesperar a Doellman, sacarle una falta en ataque, y rascar un 2+1 un par de jugadas después. El Madrid mostraba un hambre inusitado. A falta de diez para el final, tras triple de Abrines, 75-56.

Showtime. Porque en eso quedaron los últimos diez minutos. El intento de maquillaje culé chocaba de lleno con la alegría blanca. Carroll aparecía por todos lados cual niño en una piscina de bolas; Slaughter repartía su tiempo a partes iguales entre la defensa, los vuelos sin motor y el aterrizaje de estos; Llull anotaba su 24º punto antes de marchar ovacionado al banco, y Nocioni seguía coleccionando adeptos. ¿En los visitantes? Mera rutina. Los puntos de Tomic llegaban tarde, Abrines asumía minutos que quizá se deberían haber tragado los mismos que sacaban pecho en tiempos de bonanza, y se finiquitaba el segundo partido de la serie con Mejri permitiendo al Madrid llegar a los 100 puntos y Carroll ganando rebotes al propio Ante Tomic, gran muestra de la actitud de unos y otros. 2-0 en la serie tras un 100-80 por el que los de Pascual deberían dar las gracias.

Por Aketza Villanueva Moreno (@aketzavm)

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