¿Quién será el próximo? Ocho estrellas ocultas del EuroBasket que suenan en la NBA

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El EuroBasket 2025 no solo sirvió para coronar a Alemania y dejar imágenes memorables de superestrellas como Luka Doncic o Giannis Antetokounmpo. También fue una pasarela donde ojeadores de la NBA se dejaron ver en busca de nuevos talentos o de veteranos capaces de regresar a la liga. Ocho nombres propios se consolidaron como protagonistas silenciosos del torneo, jugadores que con su rendimiento han hecho que su teléfono suene más fuerte en despachos de la NBA.

El primero en la lista es Isaac Bonga, que se ha convertido en sinónimo de defensa de élite. A sus 24 años, tras experiencias en Lakers, Wizards y Raptors, ha construido una carrera sólida en Europa, con títulos en Alemania y Serbia. En este EuroBasket ha sido, probablemente, el mejor especialista defensivo de toda la competición, enfrentándose sin complejos a Doncic, Markkanen y otros referentes ofensivos. Su capacidad para defender del base al ala-pívot, unida a su consistencia ofensiva (49% en tiros de campo y 37% en triples), dibujan un perfil que muchos equipos NBA buscan con desesperación. Recién renovado con Partizan hasta 2027, Bonga sigue en Europa, pero con la sensación de que podría encajar mañana mismo en la NBA.

En clave alemana también hay que mencionar a Oscar Da Silva, el hermano del jugador de Orlando Magic, Tristan Da Silva. Con Bayern Munich hasta 2027, es un interior de 2,06 m con perfil defensivo, gran movilidad y un espíritu de trabajo que contagia. Su papel en el EuroBasket no se mide por números llamativos (3,6 puntos y 1,3 rebotes), sino por su capacidad de hacer todo aquello que no aparece en la estadística: defender, poner bloqueos, pelear cada rebote y ejecutar sin errores. Con solo 26 años, ofrece experiencia profesional, versatilidad y bajo coste, algo que puede atraer a franquicias que buscan suplentes de garantías en rotación.

Desde Finlandia surgieron dos historias muy diferentes. Miikka Muurinen, con apenas 17 años y todavía en el instituto, fue la revelación más joven del torneo. En apenas 11 minutos por partido dejó destellos de estrella futura, combinando mates espectaculares con triples en situaciones límite, incluido un lanzamiento ante Nikola Jokic en un partido de eliminación. Su 64% en tiros de campo y 43% en triples confirman que el talento está ahí, aunque aún dependa mucho de su físico. Está considerado un recluta de cinco estrellas en Estados Unidos y decidirá pronto su destino universitario. En contraste, su compatriota Mikael Jantunen mostró madurez plena. Con 12 puntos y un 44% en triples, se consolidó como un ‘cuatro’ moderno, capaz de abrir la pista y de leer el juego con inteligencia. Comparado con Mirza Teletovic en estilo, pero con más movilidad, podría ser un refuerzo valioso para equipos NBA necesitados de tiro y tamaño en la posición de ala-pívot.

Otro nombre que siempre aparece en este tipo de escaparates es el de Tyler Dorsey. Conocido en la NBA tras varios intentos previos, el escolta greco-estadounidense brilló como complemento de lujo para Giannis Antetokounmpo en la selección griega. Sus 11,6 puntos con un 45,8% en triples son un aval incontestable para un jugador que ya sabe lo que es la liga y que podría encontrar pronto un nuevo contrato, quizá en Milwaukee, donde encajaría con naturalidad junto a la estrella de los Bucks.

Si Dorsey destacó por su fiabilidad, Andreas Obst lo hizo por su puntería. A sus 28 años, el escolta alemán ha confirmado lo que muchos ya sabían: es uno de los mejores tiradores puros fuera de la NBA. Con casi 44% en triples en ocho partidos, y un volumen alto de lanzamientos, se convirtió en un arma táctica de enorme valor para Alemania. Su contrato expira en 2026, y aunque su defensa genera dudas de cara a dar el salto a la NBA, su capacidad para abrir el campo le garantiza opciones.

En Francia, Sylvain Francisco llamó la atención por razones distintas. Sus porcentajes fueron muy bajos (32% en tiros de campo y 21% en triples), pero aportó casi 10 puntos, 4 rebotes y 4 asistencias por partido. Dinámico y con un carácter competitivo, su perfil de base eléctrico puede ser atractivo para equipos que busquen contratos de bajo riesgo en la era del endurecimiento salarial. Representado por el mismo agente que Nikola Topic, Djurisic y otros talentos emergentes, tiene cláusula de salida en 2026 y mantiene viva su puerta de entrada a la NBA.

Por último, Turquía presentó a Ercan Osmani, pívot de 2,13 m que se convirtió en una de las sensaciones del campeonato. Con 12,6 puntos y 5,4 rebotes de media, lo que realmente sorprendió fue su capacidad de abrir el campo: 56% en triples, incluyendo seis aciertos para 28 puntos en la semifinal contra Grecia. Su entrenador, Ergin Ataman, llegó a bromear diciendo que podía ser el arma para frenar a Giannis. Más allá de las risas, Osmani encarna el perfil de pívot moderno que tanto se valora en la NBA: tamaño, movilidad y tiro exterior.

En definitiva, el EuroBasket 2025 no solo fue una celebración del baloncesto europeo de selecciones. También funcionó como escaparate para jugadores que, desde distintos caminos, se han colocado en el radar de la NBA. Desde promesas adolescentes como Muurinen hasta campeones consolidados como Bonga u Obst, pasando por especialistas como Da Silva o tiradores letales como Dorsey, el torneo confirmó que el talento europeo sigue ofreciendo alternativas muy atractivas para las franquicias norteamericanas.

Fuente: hoopshype.com