30 años del Dream Team: El mejor equipo de la historia del deporte

Hace 30 años que, en España, y concretamente en Barcelona, se pudo contemplar una de las mayores odas al deporte jamás vistas. Estados Unidos lograba reunir a 12 hombres que formarían un conjunto irrepetible e insuperable hasta la fecha. Con este artículo, vamos a repasar curiosas anécdotas y detalles que seguramente desconocías. Un pequeño homenaje al equipo más grande de todos los tiempos

1. LA FASE DE RECLUTAMIENTO QUE DEJÓ FUERA A TRES LEYENDAS
Magic Johnson sería el pionero, el primer integrante de una selección nacional que nunca había estado formada por jugadores de la NBA (anteriormente acudían universitarios a todos los torneos, incluso a los Juegos Olímpicos). La leyenda de los Lakers convenció a su gran amigo y rival, Larry Bird, para “vivir esa emoción una vez más”, tal y como le dijo el propio Magic para convencerlo. El 33, pese a las dudas ocasionadas por las dolencias físicas que sufría en la espalda, decidió aceptar la oportunidad y disputar sus últimos minutos como profesional en Barcelona.

La plantilla tenía como base a los dos hombres que habían dominado la NBA hasta ese momento, y por ello acudir al Team USA pasó de ser un suplicio a un auténtico orgullo y deseo para el resto. A los escasos días se unieron a la lista nombres como Charles Barkley (pese a las dudas que generaba por el comportamiento), Chris Mullin, Patrick Ewing, Karl Malone, John Stockton o David Robinson. Quedaban 4 plazas, y una de ellas estaba deseando ser ocupada por el mejor jugador de todos los tiempos, Michael Jordan, que finalmente, y tras largas y arduas negociaciones con la marca deportiva que lo vestía, Nike, se uniría al proyecto tras conocer el OK de su compañero en Chicago, Scottie Pippen.

El entrenador escogido fue Chuck Daly, campeón con los Pistons en 1989 y 1990, época de los Bad Boys. Su deseo era que, el jugador al que ya había entrenado, Isiah Thomas, fuera el jugador que completara la plantilla, sin embargo, algunos de los que ya estaban comprometidos, y en torno a los que giraba el proyecto, como MJ, no soportaban al base, que había hecho enemigos en muchos de los equipos de la liga. Otro que no quería ni ver a Thomas era Magic Johnson, que habiendo confesado recientemente el hecho de ser portador del virus VIH, quedó decepcionado con la nefasta reacción del que había sido su amigo desde la juventud. Por ello, en la votación que organizó el Comité, ese puesto se destinó al jugador de los Blazers, Clyde Drexler, por delante del propio Isiah, y de Dominique Wilkins, que por aquella época estaba inmerso en una aparatosa lesión en el talón de Aquiles.

La plantilla estaba prácticamente cerrada a excepción de un jugador que, obligatoriamente tendría que ser universitario. Todo esto a raíz del acuerdo al que había llegado la Federación Estadounidensepara permitir, desde ese mismo año, a jugadores profesionales, ser parte del equipo nacional. Se barajaban dos nombres: un tal Shaquille O´Neal (que semanas después sería elegido nº 1 del Draft) y Christian Laettner, el universitario de fama nacional que había dado, escasos días antes, el segundo título consecutivo de la NCAA a Duke, esta vez, con una canasta suya sobre la bocina en la final contra Kentucky. La polémica decisión hizo que la plantilla se completara dejando fuera a un futuro miembro del salón de la Fama y tetracampeón de la NBA.

Por lo tanto, ¿se podría haber tenido mejores jugadores en el DreamTeam? La lesión de Dominique Wilkins anuló las opciones de que entrara en los planes, sustituyendo, por ejemplo, a Clyde Drexler, pero está claro que hubiera sido un salto de calidad. La química y su relación con el resto de la plantilla imposibilitó a Isiah Thomas ser el tercer base por detrás de Magic y Stockton, lo que hubiese supuesto añadir más magia a un equipo al que le sobrara. Y, por último, la única decisión posible que hubiera mejorado al equipo, la ausencia del dominador bajo los tableros de LSU, la ausencia de Shaq, que, claramente, hubiera mejorado a un Christian Laettner que por 1992 se había ganado una fama de niño bueno que imposibilitó al Comité poder rechazar sus servicios.

2. “NO PUEDE TAPAR EL SOL (TEAM USA) CON EL DEDO (CUALQUIER RIVAL)”
La Jolla, San Diego, 23 de junio de 1992, el Team USA ya está reunido y los aficionados al baloncesto todavía sienten resaca por la victoria de los Bulls en las recientes Finales de la NBA, frente a los Blazers, celebradas pocos días antes. El preolímpico había comenzado y el primer partido de entrenamiento enfrentó al DreamTeam contra unos universitarios, comandados por unos jovencísimos Chris Webber y Grant Hill. Sorprendentemente, Jordan y compañía sucumbieron ante ellos, y ese hecho fue un antes y un después, “fue como un despertador, los pusimos en hora”, afirmaba el propio Webber años después.

Por delante, El Torneo de las Américas, actualmente llamado AmeriCup, que constaba de 6 partidos, los cuales servirían de preparación para lo verdaderamente bueno, lo que sucedería en Barcelona. El primero de ellos, en Portland, los enfrentó a Cuba, y el resultado no dejó lugar a dudas sobre cómo había transcurrido el encuentro, 136-57, mayor anotación y diferencia lograda por este equipo, y sensaciones que perfectamente resumió el entrenador rival en la sala de prensa posterior: “No puede tapar el sol con el dedo”. No se puede resumir de mejor manera.

Las victorias se sucedían de manera contundente ante cualquier rival que se interpusiera en el camino de estos 12 hombres, fuera en fase de grupos (Panamá y Argentina), o habiéndose clasificado ya para la cita Olímpica, en semifinales (Puerto Rico), o la misma final (Venezuela). Ya en el mes de Julio el equipo viajaría a Mónaco para, entre infinidad de actos extradeportivos, jugar un partido amistoso contra Francia (111-71), en el cual la locura de los aficionados fue tal, que…¡el partido se tuvo que parar en tres ocasiones! Todo esto debido a las constantes aclamaciones y vítores de parte del público a Magic Johnson, que, junto a sus compañeros, observaban atónitos la situación. Ese fue el camino hasta Barcelona.

3. CÓMO REVOLUCIONAR UNA CIUDAD Y UN PAÍS EN 15 DÍAS
El debut frente a Angola dejó en el luminoso un exultante resultado de 116-48. Esta sería la tónica habitual del equipo, que endosaría 33 puntos de diferencia a Croacia en el siguiente encuentro. Ni Alemania, ni Brasil, ni España, que fueron el resto de rivales de la fase de grupos, pudieron acercarse a menos de 41 puntos en el resultado final.

Tras estos cinco partidos, llegó la fase eliminatoria, que tuvo como víctimas a Puerto Rico (cuartos de final), Lituania (semifinal) y a la Croacia de Drazen Petrovic (final), que logró que el Team USA tan ‘solo’ les ganara por 32 puntos (117-85), menor ventaja de todo el torneo para el conjunto estadounidense. 43,8 son los puntos de diferencia que promedió el Team USA en toda la competición olímpica, además, el técnico no pidió ni un tiempo muerto en ninguno de los 8 partidos. De locos.

“El mejor cierre posible para mi carrera”, eso es lo que declaró ‘Larry Legend’ tras jugar sus últimos instantes como profesional del baloncesto, en un partido en el que, sin embargo, el alero de los Boston Celtics no logró anotar ni un solo punto en los 12 minutos que disputó. A sus 35 años, y con los problemas físicos que hacían que tras cada cambio tuviera que recibir masajes del fisioterapeuta en la espalda, el colgarte una medalla de oro olímpica arregla y compensa sobradamente ese amargo hecho de no haber anotado en tu despedida.

La vida extradeportiva en la ciudad condal nos deja muchas anécdotas reseñables, como los habituales partidos de golf de Michael Jordan, los paseos del ‘Gordo’ Barkey, cuya presencia convertía a los paseantes en zombies, que se aglutinaban a su alrededor con el fin de conseguir un autógrafo.

Pero de todas ellas cabe destacar la protagonizada por John Stockton, base de los Utah Jazz, en la cual, en medio de un trayecto en bus, decidió bajarse para pasear por Las Ramblas. Esta acción dejó a sus compañeros boquiabiertos, ya que habitualmente la seguridad no les dejaba hacer eso precisamente, querían prevenir cualquier posible problema ocasionado por los fans, que enloquecían al ver a cada integrante del DreamTeam. Sin embargo, Stockton paseó tranquilamente con su familia, sin que absolutamente nadie lo reconociera. La historia llegó a tal punto que el propio jugador preguntó si sabía quién era a una fan que llevaba una camiseta del equipo, en la que se incluía una foto del propio John. Barkley, Jordan y compañía se morían de envidia ante su compañero blanquito, que no alzaba más de 1,85 y que pudo pasear tranquilamente por Barcelona.

Foto: Olimpic Games