Alan Ibrahimagic, de asistente inesperado a técnico campeón de Europa
Lo que comenzó como un EuroBasket con Alan Ibrahimagic en su papel de asistente terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable: dirigir a Alemania hasta el oro continental. La ausencia por motivos médicos de Álex Mumbrú, quien se convirtió igualmente en el segundo en la historia en ganar el EuroBasket como jugador y como entrenador tras Panagiotis Giannakis, colocó a Ibrahimagic en primera línea
“Por circunstancias desafortunadas tuve que entrenar al equipo”, reconoció Ibrahimagic con humildad, dejando claro que “Álex Mumbrú es el entrenador de este equipo y él lo ha dirigido, pero para mí ha sido un gran honor ser parte de este grupo”.
El reconocimiento, sin embargo, llegó desde el propio vestuario. Dennis Schröder, sentado a su lado con el trofeo de MVP en la mano y con su hijo sobre las rodillas, fue rotundo: “¡A la mierda con eso! Un aplauso para Alan, lo que hizo no fue fácil. Alex es el entrenador principal, pero lo que Alan hizo con nosotros fue increíble. Ganamos 9-0, y eso es gracias a un cuerpo técnico de la hostia”.
Ibrahimagic, fiel a su estilo, quiso centrar el mérito en la plantilla: “Esta es la calidad de este equipo. Tiene talento, pero sobre todo grandes personas, grandes caracteres, grandes luchadores que nunca se rinden. Por eso nunca estuvimos en pánico ni nerviosos, porque sabíamos que en los momentos decisivos tendríamos a nuestro capitán, a Andy Obst, a Bonga… quien estuviera en la pista tomaría las decisiones correctas. Daniel Theis anotó su único tiro en el momento clave, eso lo dice todo sobre este grupo”.
En lo personal, Ibrahimagic también se permitió una reflexión sobre lo que significa este éxito para Alemania: “Estoy contento como entrenador de formación, alguien que lucha por los jóvenes en Alemania. Tenemos mucho talento emergente y espero que tengan más oportunidades en nuestra liga. Esa es la misión de Dennis y de esta generación: atraer a más gente al baloncesto, generar más interés, para que Alemania siga creciendo. Ojalá hayamos aportado algo en ese sentido y que esto se note en el futuro”.
Alemania no solo conquistó el oro, también firmó un torneo perfecto (9-0) bajo la batuta de un técnico improvisado en el rol principal, pero que supo dirigir con discreción, carácter y fe en un grupo que ya es histórico.