Análisis SuperManagerKIA Pirata: Segunda vuelta con debate estadístico (J18)

¿Tu pelota anti-estrés vive llena de agujas de vudú? ¿El F5 de tu teclado tiene marcada a fuego tu huella dactilar? ¿Te suena de algo el término NAF? ¿Creas tus propias reglas para después incumplirlas y echar la culpa a los demás? Bienvenido al club. ¡Eres de los nuestros! Y por eso Piratas quiere acompañarte en tus andanzas a través de este vicio, digo… juego llamado #SuperManagerKIA. No te pierdas nuestros consejos para avanzar en la temporada con buen pie. ¡Entra!

Este aporte es una mera guía, una ayuda, para resolver posibles dudas. No nos hacemos cargo de los suicidios colectivos por ventas masivas de MVPs ni compras al por mayor de LVPs. Si aún así alguien tiene la tentación, cuidado, ¡somos Piratas! Como siempre, por evitar molestias a @PIRATASBASKET, si os surge alguna duda, algún malentendido o queréis mandar algún regalo, os contesto yo mismo en mi cuenta de twitter, más que nada porque en la otra cuenta no os van a poder dar respuesta alguna: @aketzavm.

Agradecería que si se me preguntan cosas vía twitter sean preguntas específicas, no cambios completos o situaciones/dudas ya explicadas en el artículo. Os suelo responder siempre a todos pero a veces el número de mensajes necesario para explicar alguna situación se hace pesado, y al final es volver a decir lo mismo que en el análisis. No hago equipos, no hago cambios masivos; la gracia es que cada cual juegue con su equipo. Solo dudas, please. Dicho esto, como siempre, GRACIAS POR LEERNOS

Comienza la segunda vuelta y se nos acumulan los condicionantes. Habrá que ver qué solución les ponemos a los que nos llegan desde el calendario y qué podemos explicar de los derivados desde los movimientos habidos en el mercado. Antes de comenzar, no sea que se nos olvide, saludar a los compañeros de Punto Pelota Obra (Santiago TV), que recibió la visita de Piratas del Basket esta semana. Esperemos que sea la priimera de una larga lista de visitas. Como en el programa tienen su propia liga privada del Supermanager y tratan el tema, me atrevo a dar mi visión del lugar que ocupan tanto el juego como las estadísticas en sí en el baloncesto. Allí, en el programa, están divididos. Tras el análisis de pívots tenéis lo que yo opino, o al menos unas pinceladas.

Por pasar rápido al análisis, nos encontramos con el descanso del Barça esta semana. Salvo que queramos poner paños calientes para no ofender a los blaugranas, lo único que esto provoca es que no tendremos a Ante Tomic. La solución es sencilla: meter otro pívot por él y ya está. Otro tema será su regreso, viendo lo ocurrido en Euroliga y con Faverani (fichado) en vez de Dorsey (despedido). ¿Nos habremos quedado sin Tomic para el SM? Imposible saberlo ahora mismo.

El mayor problema vendrá la próxima semana con el descanso del Real Madrid. La ausencia de Llull y Doncic será un quebradero de cabeza para la mayoría. Habrá que irse a aquello de “es igual para todos”, por consolarnos. Eso sí, será tan importante acertar con sus sustitutos como planificar su entrada después. El número de cambios es el que es y aunque la presencia del Valencia como siguiente equipo “descansa” ayuda, no alivia del todo el problema. Será una jornada importante con los cupos y haremos una sección especial con ello.

Por lo demás, hay que esperar y ver la adaptación de Kevin Tumba al UCAM y qué noticias nos llegan de Alen Omic y Unicaja, aunque sea por pensar cómo influirá en Dejan Musli. Pero si esto os parece poco, aterriza Nicolás Laprovittola en Vitoria. Nos queda ver con cuántos balones les dejarán jugar, cómo cambiará eso su juego, si solo afectará a Rafa Luz o nos descartará a Larkin, si cambiará algo en Beaubois… Todo lo que digamos por adelantado es pura especulación. Ni son los únicos movimientos ni serán los últimos. No está mal que se anime el Supermanager. Suerte a todos; comenzamos (y echad un ojo al artículo del final).

Los equipos que descansarán las próximas jornadas:
J16: Divina Seguros Joventut
J17: Herbalife Gran Canaria
J18: FC Barcelona Lassa
J19: Real Madrid
J20: Valencia Basket Club

La visita a Punto Pelota Obra (Santiago TV) de nuestro boss Roberto Anidos nos permite caldear el ambiente, que no viene mal en esta ola de frío, con un debate sobre algo en lo que nunca nos pondremos de acuerdo en el mundo del basket: las estadísticas. El debate tiene matices. Matizaré. En él entra en juego el Supermanager. Lo meteré en  el saco. Y como vosotros ya conocéis vuestra propia opinión, suelto la mía. Si abro la mente a alguien, al menos una persona, me daré por satisfecho. Que conste que no es una carta abierta al programa. Es más, ellos ni tuvieron el debate en sí. Pero sí que se notó, por los breves comentarios escuchados, que todos se conocían, cual familia, y por  tanto daban la discusión por zanjada. Me alegraría si mi visión, expuesta a la generalidad,  les parece al menos plausible y/o coherente.

¿SE CUESTIONA LA ESTADÍSTICA O SE CUESTIONA LA VALORACIÓN?

Nunca he entendido el desprestigio al que se intenta arrastrar a veces a la “estadística” por parte de algunos sectores de este nuestro deporte. No puedo dar lecciones como periodista, porque no lo soy. No puedo dar lecciones como jugador o entrenador, porque tampoco lo soy. Como economista no sé si puedo dar lecciones, pero al menos sacaré mi amor por los números para explicar varias cosas. En realidad, siendo sincero, siempre he creído que las estadísticas, en el baloncesto, no le gustan a quien no las comprende, que desnudan las vergüenzas de los que no tienen costumbre de utilizarlas y que, en la mayoría de los casos, son discutidas por quienes no logran darle un uso adecuado.

Palabra clave: adecuado. Es fácil, y muy goloso, agarrarse a la “valoración” para desprestigiar la estadística.  Que si no refleja muchas cosas del partido, que si hay intangibles que no cuentan, que equipara acciones que para algunos son más o menos influyentes que las otras, que no expone el trabajo que realizan muchos jugadores en pos del equipo… podría seguir así un rato. De acuerdo, pero hasta ahí llega este argumento de patas cortas. Las estadísticas pueden ser tan avanzadas como queramos, tan particulares como necesitemos, tan minuciosas como cada cual requiera e igual de útiles que la capacidad u obsesión que alguien tenga para utilizarlas y entenderlas.

Así que en puridad, la validez de las estadísticas como herramienta de análisis de partidos es un hecho. Otra cosa será que no dispongamos, normalmente, de un boxscore (por sacar ya el término) lo suficientemente extenso o desglosado. O mismamente, que para nuestro objetivo de análisis, para nuestra conclusión, no estemos utilizando la estadística adecuada. Desprestigiar a la estadística avanzada alegando que la valoración no cuenta todo vendría a ser como infravalorar la caja de herramientas de un mecánico de  la NASA porque nosotros en casa intentemos clavar una alcayata con un destornillador de estrella.

Creo que a este punto, al menos hasta aquí, habremos llegado la mayoría en sintonía. No me creo que un entrenador de élite no maneje estadísticas avanzadas. Al igual que muchos deslizan que no les gusta el tema de  las estadísticas simples, o de la valoración, y lo primero que hacen tras cada partido es pedir el boxscore, completo o por cuartos, y mirarlo. Y no solo entrenadores, sino jugadores también.

Pero bueno… aún así, admitiendo pegas a la valoración y al pulpo como animal de compañía (ya volveré con la valoración y sus detalles más adelante), la estadística, para mí, no está a debate. Un entrenador de élite sabe cómo defiende su rival por posición, dónde y cómo reciben los rebotes, posesiones o puntos a los que juegan, influencia de su segunda unidad, en qué zonas y situaciones tiran mejor, ¿sigo? Podríamos estar nombrando situaciones todo el día y gastando otro día más para detallar condicionantes de cada una de ellas. Y sí, señores, sí… eso, aunque no les guste, es estadística.

ESTUDIAR LA ESTADÍSTICA

Uno de los errores más habituales de quien echa por tierra la estadística es dar por hecho que la generalidad de los que miran o utilizan la estadística no ven los partidos, no conocen la competición, no conocen a los jugadores y/o son meros consumidores ocasionales de basket. Pocos consumidores ocasionales conozco que hayan tenido un boxscore en la mano y hayan logrado decir algo coherente.

No hay que sacar la estadística de su contexto. Un VHS era “tecnología actual” si lo ponemos en su contexto, pero si se lo damos ahora a un crío de seis años en un colegio no sabe ni qué hacer con él. Hablar de un número en sí, sea cual sea, si no se conocen más parámetros, es arriesgado. Unos cuantos se agarrarán a ello y aprovecharán para atizarle al Supermanager. Explico y desmonto eso después.

Estudiar la estadística no es solo ver un valor, es ir más allá. Es saber ver lo que supone para propios y extraños cada acción. Es un error muy generalizado echar en cara a la estadística general, o a la valoración, que no muestran de primeras la influencia de un jugador en un momento decisivo. Pongamos el manido ejemplo de X ha hecho mal partido, un partido horrendo, y se casca un -6 de valoración pero va y mete el tiro decisivo con el que ganan. ¿Mal partido? ¿Buen partido? Ahí está el error. En dar más importancia al hecho aislado, salga a favor  del jugador (como en nuestro ejemplo) o en contra (puede ocurrir que un jugador se salga pero falle el tiro decisivo), y no a la generalidad del partido.

Toda acción, repito, toda acción, influye en el resultado. Aunque ganes de 20 puntos. Una pérdida de balón y contraataque, para un +6 vía triple, en el segundo cuarto, no deja las mismas circunstancias (ni de partido ni psicológicas) que anotar un triple y poner el empate en el marcador. Y ya ni me paro a explicar la diferencia entre esa jugada, con falta antidepotiva al perder el balón, o lo contrario, penetrar y sacar, yo que sé, una tercera falta al pívot estrella rival. Pues en el caso del jugador que se casca un -6 de valoración pero mete el tiro definitivo, lo mismo. Si ha llegado a firmar un -6 es porque ha realizado, durante los minutos anteriores, un cúmulo de acciones negativas que, de no haberse dado, quizá habrían propiciado un escenario en el que su tiro final, ganador, ni habría hecho falta, porque habrían ganado antes. Los supuestos tanto para bien como para mal tienden a infinito.

Otro tema será si somos inteligentes y entramos a distinguir valores, a estudiar la estadística, y lo hacemos con el contexto presente, sabiendo el rol del jugador, las circunstancias y cualquier matiz que proceda. Y lo voy a demostrar solo con la valoración, porque si entramos a valorar la estadística completa en sí no hace falta ir más allá, porque ella misma lo explica, siempre que miremos en el lugar adecuado, claro.

Si por ejemplo Edwin Jackson acaba un partido con 0 de valoración, siendo un tipo que lleva un año de 21 de media, podemos afirmar que ha hecho un mal partido. Y no va a haber nadie que me convenza de que ha hecho un buen partido. ¿Por qué? Porque conocemos las circunstancias del jugador, su contexto, su juego, y en qué suma y en qué resta. Eso se llama análisis. Jackson firma 21 de media por partido. Esos 21 de media salen de promediar, más o menos, 22 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias y 5 faltas recibidas. Yo (no como yo en sí, sino como persona que analiza), que sé todo esto, que sé que no ha bajado en todo el  año de 15 de valoración más que dos veces (para firmar un 9 y un 10), si veo un rosco en su casillero sé que ha sido un partido malo sí o sí. Es el referente del Estudiantes, es su  manija muchos minutos, y si con los minutos que juega, con lo que asume en penetración y tiro exterior, si aún así hace un 0, señores, no hay nada que me pueda explicar después un partido excelso del señor Edwin Jackson. En sus números, incluso yéndonos a supuestos extremos, tendría que dejar de hacer muchas cosas de las que habitualmente hace, y hacer otras mucho peor, para llegar a ello.

Por tanto, el rol, las circunstancias, el contexto, se deben tener en cuenta. Al igual que, en un caso contrario, las tendremos en cuenta para saber que una valoración baja de un jugador con rol defensivo, de rango más bajo, es más lógica, más habitual, que la de un estilete que lleve el peso ofensivo (como Jackson). Y si todo esto no se tiene en cuenta porque no se conoce, el error está en no conocer todo esto para saber estudiar la estadística. Vendría a ser como aquello de “el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento”.

Cierro pues el estudio de la estadística. Aislar una valoración en sí, sin analizar qué jugador la realiza, todo lo que rodea a este, es peligroso. Siempre nos encontraremos con los números trampa, con ese jugador que maquilla estadísticas con el partido resuelto, con ese jugador que se favorece de la ola de un parcial favorable y no sufre la desdicha del momento álgido del equipo contrario. Evidente. En eso nadie os va a quitar la razón… pero en sucesos a los que no llega la manta de la valoración, sí que llega el nórdico de la estadística avanzada. Porque una intimidación no cuenta en la valoración, pero sí se puede reflejar en números, en porcentajes de tiro, en cómo varía su ataque el rival, en cuánto varía el rebote de ataque contrario, en mil cosas; se puede estudiar… Porque los bloqueos también se pueden estudiar. Se puede saber de cuántos bloqueos se sale limpio dependiendo quién los hace, a qué tipo de jugador se los hace, cuántos acaban en tiro exterior y cuántos en asistencia para canasta en la zona. Todo son números, en baloncesto, todo son números. Todo depende de cuán lejos queráis ir en el estudio de la estadística. No es lo mismo decir “al Real Madrid le cogen 12 rebotes ofensivos por partido” que decir “el porcentaje de rebotes que se llevan los pívots contrarios de más de 2.10m que juegan ante el Madrid cuando Ayón está en cancha en los tres minutos finales de 2º y 4º cuartos es X”. Y es un ejemplo muy soft, que podría haber sido más rebuscado…

EL SUPERMANAGER Y SU INFLUENCIA

Si dijese que todo lo malo que se dice o se asocia a la valoración encierra un punto de  desprecio al Supermanager, seguramente no me equivocaría. Y si dijese que todo lo malo que se dice o asocia al Supermanager es por ese buenismo, esa vertiente políticamente correcta que impide decir públicamente que un jugador es malo o no aporta, seguramente tampoco me equivocaría.

Y con esto volvemos al desconocimiento de lo juzgado. Primero, señores, porque el Supermanager en sí no tiene solo una categoría, la valoración, la cual podría ser atacada por encumbrar a un cierto número de jugadores que semana tras semana firman buenas actuaciones, al menos en lo que a la valoración en sí se refiere. Tenemos también categorías específicas (anotación, rebotes, triples y asistencias) que no miden la valoración, eso que tanto se demoniza, sino especializaciones que puede tener un abanico muy variopinto de jugadores. Incluso tenemos la clasificación de bróker, dentro de la cual podemos ver un análisis positivo o negativo de cualquiera.

Segundo, reconociendo que gran parte de los usuarios del juego se dedican solo a la general principal en sí, a la valoración, me parece muy atrevido pensar que la persona que juega ve el proceso como un mero número en sí. Esto va más allá. Esto va de saber el tipo de jugador, de cómo valora, de cómo le influye lo que ocurre en el equipo y en el contrario, de conocer rachas, lesiones, de saber qué rivales le vienen bien y qué rivales le vienen mal, de si en caso de tener un mal día es capaz de sumar en otras facetas… de múltiples factores que hacen que un usuario se acabe decidiendo por  A, B o C en su equipo antes del cierre de cambios. Invitaría a más de uno a ver las preguntas que se mandan cada semana, los razonamientos que se dan, y ver si me dicen después que eso no es baloncesto.

Porque el Supermanager también es baloncesto. La gente que juega a él habla más de factores propios de un scouting que el 80% de los periodistas de este país. ¿Cuántos artículos se hacen realmente hablando del propio juego en sí, de lo que ocurre, de los jugadores? ¿Vamos a quejarnos de un juego que fomenta el conocimiento de nuestro baloncesto, de nuestra ACB, de nuestros jugadores? Quizá solo me ocurra a mí, quizá sea un hecho aislado, pero yo noto una gran diferencia de conocimiento (tanto en cantidad como en profundidad) sobre jugadores ACB entre amigos a los que les gusta el basket y juegan al SM y a los que les gusta el basket pero no juegan. Y quien dice jugadores dice también ciertos aspectos del juego, tendencias, actualidad y demás. En este caso incluso me puedo poner a mí de ejemplo. Este año, viendo más partidos de Euroliga que otras temporadas, conozco menos la profundidad del roster de bastantes de los equipos que temporadas atrás, cuando jugaba al Fantasy (el Supermanager de la Euroliga). Y me pasa también con la NBA, a pesar de ver mínimo un partido de media al día…

Quiero pensar que, cuando hago los análisis del SM y explico ciertas cosas sobre el juego, la base que utilizo es sólida. Quiero pensar que los datos que doy, y los hechos que relato, explican la situación de ese jugador, sus circunstancias, su contexto. Y quiero pensar que esa información no resta conocimiento sobre baloncesto sino que suma. Aunque sea poco, pero suma.

Quiero pensar que explicar con números por qué la defensa de bases del Bilbao Basket es un chollo no es algo vacío de conocimiento. Quiero pensar que cuando se explica que Campazzo, Rice, Fogg, Diot, Larkin, McCalebb, White, Lafayette, Doncic (¿sigo?), etc le han hecho un hijo, o dos, al Bilbao Basket, la estadística está mostrando una evidencia, una tendencia, algo que es palpable, analizable, algo que es baloncesto y que incluso muchos se han llegado a dar cuenta gracias al Supermanager, o a los análisis para él.

Quiero pensar que explicar con números por qué Paunic es glorioso como local y horrendo como visitante no es algo vacío de conocimiento. Quiero pensar que cuando se explica por qué Fogg primero es alternativa y luego no lo es, con números, con situaciones, la estadística está mostrando una realidad, una dinámica, un hecho que cambia la forma de jugar de Unicaja y de tomar ciertas decisiones. Y quiero pensar que es mejor que haya gente que se dé cuenta de esto por haber llevado a Fogg en el SM y luego no poder llevarlo, a que haya gente que ni lo sepa ni se plantee que no lo sabe.

Quiero pensar que saber cuál es el rol de Rojas en el UCAM, saber que le puedes llevar en rebotes pero no en valoración, e incluso conocer la razón por la que un jugador como él no valora, no es algo vacío de conocimiento. Quiero pensar que saber por qué Oleson y Rafa Martínez vuelven a ser alternativa este año, rebajando su rol de especialista defensivo y progresando en sus números ofensivos, es algo que se ve gracias a la estadística. Quiero pensar que el claro reflejo en la estadística de las dos caras de Maciulis, una cuando solo defiende y no se atreve en el tiro y otra cuando está intenso en el rebote y martillea desde el triple, no es mera casualidad. Quiero pensar que explicar por qué Ilimane Diop cuesta más que Claver no es algo vacío, no es un chascarrillo de bar al azar, sino que logra explicar la situación, trabajo y rendimiento de uno y otro sin que tenga que parecer que es un menosprecio a Claver.

Podría llegar a nombrar una situación con cada equipo o jugador ACB, pero lo único que quiero pensar es que la estadística, y el Supermanager, también son baloncesto.