En Villeurbanne se vivió un partido de esos que agotan al público y fortalecen al ganador. ASVEL, que necesitaba una victoria de impacto para no descolgarse, respondió en un thriller de altos decibelios, batiendo a Partizan por 88-87 y celebrando su tercer triunfo de la temporada en la EuroLeague.
La noche tuvo un protagonista indiscutible: Glynn Watson. El base firmó 18 puntos y seis asistencias, un registro calcado al de Zac Seljaas, que acompañó su producción ofensiva con la misma contundencia. David Lighty añadió 16 puntos en un duelo que exigió aplomo y nervio hasta el último suspiro.
Partizan, aun sin Tyrique Jones —ausente por lesión—, no tardó en demostrar que no iba a rendirse fácilmente. Sterling Brown brilló con 20 puntos, Duane Washington aportó 19 y Dylan Osetkowski se fue hasta los 16, liderando una reacción que parecía improbable tras el arranque desatado de los franceses.
Porque el comienzo fue un vendaval: 16-2 para ASVEL en apenas cinco minutos, un golpe que activó a la afición y puso a Partizan contra las cuerdas. Sin embargo, el conjunto serbio fue reconstruyendo su plan de juego, reduciendo la brecha y, con el paso de los minutos, empujando el duelo hacia una igualdad absoluta. Tanto fue así que, a cinco minutos del cierre, Partizan llegó a colocarse por delante.
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Ahí emergió de nuevo Watson, que se adueñó del balón y del momento. Una secuencia letal de puntos culminó en el triple que definió el encuentro: un lanzamiento para el 83-79 entrando en el último minuto, el golpe decisivo que ASVEL necesitaba para sobrevivir.
El marcador final reflejó apenas un punto de diferencia, pero sin una última oportunidad real para Partizan. El triple de Washington sobre la bocina redujo la distancia, aunque sin alterar el destino de un partido que los franceses ya tenían asegurado.
Con este resultado, ASVEL mejora su balance hasta el 3-8 y volverá a jugar en casa en la próxima jornada, esta vez frente a Mónaco. Partizan, ahora con un 4-7, regresará a Belgrado para medirse a Fenerbahce.