BARCELONA. El Barça cumplirá con el requisito de ser cabeza de serie en el sorteo de la Copa del Rey, pero lo hará sin la satisfacción del triunfo. La clasificación entre los cuatro primeros quedó asegurada antes del descanso, gracias a la derrota del UCAM Murcia en la pista del Unicaja (92-88), un resultado externo que despejó cualquier amenaza matemática. Sin embargo, sobre el parqué del Palau Blaugrana, los azulgrana no acompañaron la noticia con una victoria y cedieron ante La Laguna Tenerife por 82-89.
La derrota corta una dinámica positiva del Barça en casa y, al mismo tiempo, confirma la solidez de un conjunto tinerfeño que certifica también su billete copero. El equipo visitante firmó una actuación madura y persistente, con Gio Shermadini como referencia interior (14 puntos) y una segunda mitad de gran autoridad colectiva, capaz de neutralizar los 17 puntos de Vesely y los 14 que aportaron Punter, Norris y Laprovittola.
El arranque del partido fue un fiel retrato del Tenerife que lleva años compitiendo con identidad reconocible en la Liga Endesa. Precisión, ritmo y lectura perfecta del juego a dos. Los primeros triples de Van Beck y Huertas marcaron el pulso inicial, y el pick and roll con Shermadini o Guerra empezó a hacer daño hasta cerrar el primer cuarto con ventaja visitante (17-23).
En el inicio del segundo acto, una acción de talento puro de Jaime Fernández —rompiendo a Myles Norris— estiró la diferencia hasta el 17-25. Fue entonces cuando el Barça encontró un punto de inflexión desde el orgullo. Norris respondió con determinación: aciertos exteriores, un robo culminado en mate y energía defensiva para contagiar al equipo. Su impacto, sumado al de Laprovittola, activó un parcial demoledor de 19-2 que dio la vuelta al marcador y llevó el partido a un escenario completamente distinto. Al descanso, el Palau celebraba un 45-36 que parecía anunciar control local.
Ese dominio se amplió tras la reanudación, cuando el Barça alcanzó una renta máxima de doce puntos (50-38). Pero La Laguna no se descompuso. Apostó con decisión por el triple y encontró respuestas sucesivas en Scrubb, Huertas, Sastre y Doornekamp para impedir que el partido se rompiera. Un último empujón de Jaime Fernández y Van Beck devolvió a los insulares al partido antes del cierre del tercer cuarto (66-62).
La tendencia ya había cambiado. El último periodo se jugó bajo el impulso tinerfeño, con un Jaime Fernández brillante, generando ventajas y castigando cada desajuste hasta situar el 70-74. El Barça se agarró al ambiente del Palau y a la línea de tiros libres, y un Punter sereno desde la personal logró igualar el marcador a 84 a falta de 50 segundos.
Ahí emergió la figura de Huertas para decidir. El base asistió a Shermadini y convirtió dos tiros libres que pusieron el 82-86 con 13 segundos por jugar. Las opciones de remontada se diluyeron con dos errores consecutivos de Shengelia y Laprovittola bajo el aro, sellando una victoria visitante tan trabajada como merecida.
El Barça ya conoce su condición de cabeza de serie para la Copa. La Laguna, su clasificación matemática. El resultado deja sensaciones opuestas: el objetivo cumplido por vías ajenas para los azulgrana y una demostración de carácter competitivo para un Tenerife que vuelve a confirmar que, cuando el partido se decide en los detalles, sabe moverse con naturalidad en ese territorio.