El Buesa Arena vivió una mañana abrasadora, de esas en las que un equipo entra en trance anotador y nadie encuentra la forma de apagarlo. El Kosner Baskonia firmó una primera mitad descomunal —una exhibición ofensiva para los libros— y aplastó al Surne Bilbao Basket en un derbi que quedó resuelto antes del descanso. El 71-46 con el que ambos equipos se marcharon a vestuarios, adornado por 12 triples locales, marcó una frontera que ya no volvería a cruzarse.
El equipo de Dusko Ivanovic salió al parquet como si cada posesión valiera un triunfo. Agresivo, vertical, acelerado. El 12-4 inicial activó todas las alarmas en el banquillo bilbaíno, obligando a Jaume Ponsarnau a mover piezas de inmediato. Pero por mucho que el técnico buscó variantes, Baskonia jugaba con un nivel de energía y precisión que desbordaba todo. Diallo encadenó ocho puntos consecutivos, Luwawu-Cabarrot bombardeó de lejos y el primer cuarto se cerró en un ritmo vertiginoso: 33-23.
Bilbao Basket llegó a asomar la cabeza gracias al empuje de Darrun Hilliard y la producción de Normantas, pero aquello solo sirvió para mantener una ilusión pasajera. Un par de técnicas consecutivas caldearon el ambiente y, lejos de descentrar al Baskonia, terminaron de encenderlo. El perímetro azulgrana se convirtió en un festival, cada ataque encontraba un tirador liberado y el marcador se disparó sin piedad. El 71-46 del descanso —la mejor primera mitad baskonista jamás registrada y la más anotadora desde 1996— fue el retrato exacto del dominio ejercido.
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El intento de reacción visitante llegó tras el intermedio, con un 0-5 que mostró la voluntad de los bilbaínos por plantar cara. Forzaron pérdidas, bajaron el ritmo y limitaron a un Baskonia que anotó solo 14 puntos en el tercer cuarto. Pero la montaña era demasiado alta: cada recorte era insignificante frente a la magnitud del golpe recibido en los primeros veinte minutos.
El último tramo del partido regresó a la lógica inicial. Baskonia retomó el pulso, volvió a acelerar y se reafirmó en un plan que había funcionado desde el salto inicial. El Bilbao Basket, competitivo hasta su último aliento, se agarró al orgullo, pero nunca encontró la vía para discutir el marcador.
El cierre, 110-91, dejó una sensación nítida: cuando Baskonia juega con este nivel de puntería, energía y convicción, muy pocos pueden seguir su ritmo. Liderado por los 24 puntos de un estelar Tim Luwawu-Cabarrot —seis triples incluidos—, el equipo azulgrana firmó un triunfo que no solo vale un derbi: es una declaración de poder.
110-Kosner Baskonia (33+38+14+25): Simmons (6), Howard (14), Diallo (10), Kurucs (9) y Diop (10) -cinco inicial-, Joksimovic (-), Spagnolo (10), Villar (4), Luwawu-Cabarrot (24), Sedekerskis (2), Frisch (8) y Diakité (12)
91-Surne Bilbao Basket (23+23+22+23): Pantzar (12) Jaworski (4), Lazarevic (2), Petrasek (12) y Hlinason (7) -cinco inicial-, Frey (1), Normantas (15), Sylla (4), Bagayoko (1), Krampelj (15) y Hilliard (16)