Ben Simmons vuelve a moverse con la idea de regresar a la NBA. Después de pasar la temporada 2025/26 en blanco para centrarse en recuperar su cuerpo, el base australiano trabaja ahora con su selección y busca demostrar que todavía puede tener sitio en la liga.
Según Marc J. Spears, ya hay franquicias que han mostrado interés en su situación. Incluso habría recibido una propuesta para participar en el training camp de un equipo, aunque Simmons está ahora centrado en Australia y en comprobar hasta dónde llega su recuperación.
El caso sigue generando dudas, y es normal. Durante años se han repetido mensajes sobre su mejora física, su vuelta al mejor nivel y su recuperación de confianza, pero las lesiones y la falta de continuidad fueron alejándole cada vez más de aquel jugador que fue All-Star, defensor de élite y uno de los perfiles más especiales de la NBA.
Ahora el contexto es distinto. Simmons ya no vuelve como una estrella ni como una pieza alrededor de la que construir. Si regresa, lo hará probablemente desde un contrato de campamento, un mínimo o una oportunidad sin demasiadas garantías. Tendrá que ganarse otra vez el sitio desde la defensa, el pase, el físico y su capacidad para ayudar sin necesidad de anotar mucho.
El jugador asegura que se encuentra en su mejor estado de forma en años, y desde su entorno apuntan a que ha recuperado parte de su capacidad atlética. La selección australiana será su primer examen real. Allí podrá competir sin restricciones y medir si este año de pausa ha servido para algo más que alargar la espera.
Simmons también tiene un objetivo a medio plazo: estar con Australia en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Para llegar ahí necesita volver a jugar, tener continuidad y convencer a algún equipo NBA de que todavía puede ser útil.
La pregunta ya no es si Ben Simmons puede volver a ser el de antes. Esa etapa queda lejos. La pregunta es si todavía puede ser un jugador de rotación en la NBA. Y esa respuesta empezará a construirse ahora, lejos del ruido y dentro de la pista.