El Madison Square Garden volvió a respirar baloncesto del bueno. Con Jalen Brunson al mando, los New York Knicks cortaron su mala racha de tres derrotas consecutivas y tumbaron por 128-116 a unos Chicago Bulls que llegaban invictos y se marchan con su primer revés de la temporada.
Brunson firmó 31 puntos en una actuación de autoridad, sosteniendo el ataque neoyorquino en todo momento y guiando al equipo hacia su partido más productivo del curso. Karl-Anthony Towns completó otro doble-doble —20 puntos y 15 rebotes—, mientras Josh Hart aportó 14 puntos y 9 capturas para unos Knicks que evitaron su primera serie de cuatro derrotas seguidas desde febrero de 2024.
El duelo también sirvió para exponer la mejor cara ofensiva de Nueva York. Frente a una defensa de Chicago que lideraba la liga en porcentaje de acierto rival en triples (30,1%), los Knicks dinamitaron el perímetro con un impresionante 20 de 42 desde larga distancia (47,6%). El acierto fue especialmente devastador en la primera mitad: 13 de 21 (61,9%) desde el arco y hasta siete jugadores con al menos dos triples convertidos, con Brunson (4/11) como principal ejecutor.
Desde el banquillo, la producción también se disparó. La segunda unidad neoyorquina aportó 46 puntos —una cifra muy por encima de los 18 de media que habían promediado durante la reciente racha negativa— y cambió por completo la energía del equipo.
Los Knicks llegaron al descanso con una ventaja de ocho puntos y rompieron definitivamente el encuentro en el tercer cuarto, cuando firmaron 37 tantos y mantuvieron su inspiración exterior (5/10 en triples en ese tramo) para cerrar el periodo con un claro 105-89.
En los Bulls, Josh Giddey brilló con su primer triple-doble del curso (23 puntos, 12 asistencias y 12 rebotes), mientras Nikola Vučević añadió 17 y 14. Sin embargo, ni su esfuerzo interior ni el dominio en el rebote pudieron compensar la avalancha ofensiva de Nueva York, que impidió a Chicago igualar su mejor inicio desde la era Jordan en 1996-97.