Golden State tuvo que enfrentarse a una noche incómoda: sin Stephen Curry, lesionado en el cuádriceps izquierdo tras el golpe sufrido el miércoles ante Houston, y con un arranque ofensivo para el olvido. Pero cuando el panorama se oscureció, Jimmy Butler asumió todo el peso competitivo del equipo. Con 24 puntos, 10 asistencias y ocho rebotes, lideró a los Warriors hacia una victoria trabajada por 104-96 frente a unos Pelicans que mantuvieron el desafío hasta el final.
New Orleans llegó impulsada por un Zion Williamson incisivo —25 puntos en 8 de 16 tiros y siete rebotes— y por la agresividad anotadora de Saddiq Bey, autor de 21 puntos. Jeremiah Fears añadió 16 y seis rebotes antes de ser expulsado a falta de 44.6 segundos por su segunda técnica, un golpe emocional del que la franquicia de Luisiana ya no pudo recuperarse.
El encuentro también significó el regreso de Jonathan Kuminga tras siete duelos ausente por tendinitis en ambas rodillas. El alero volvió a sentir el aplauso del público cuando entró al partido en el minuto 7:40 del primer cuarto y apenas unos instantes después ya estaba anotando. Su contribución más decisiva llegó en el último periodo, encadenando dos triples consecutivos que sostuvieron la respuesta de Golden State. Terminó con 10 puntos, un aporte clave en su vuelta.
Brandin Podziemski firmó una actuación completa —15 puntos, seis asistencias y cinco rebotes—, mientras Gary Payton II vivió una de sus mejores noches del curso: 19 puntos, con 12 de ellos en la primera mitad, además de 11 rebotes. Su intensidad marcó el ritmo defensivo de los Warriors en una victoria que supone apenas la segunda en los últimos seis partidos. Entre esas derrotas recientes figuraba el revés 124-106 encajado en Nueva Orleans el pasado 16 de noviembre.
Y, aun así, la noche no fue precisamente un festival ofensivo. Sin Curry, Golden State abrió el choque con un dramático 1 de 19 en triples y al descanso apenas había convertido dos de sus 22 intentos, alcanzando un mínimo de temporada de 42 puntos en la primera parte. Ese porcentaje desde el perímetro —en dos cuartos— igualó la peor marca de los Warriors en 367 encuentros con 20 o más lanzamientos desde que Steve Kerr está al frente. El desenlace maquilló los números: 12 de 47 en total desde fuera.
El partido dejó un susto añadido cuando Butler recibió un fuerte impacto de Micah Peavy con 2:26 por jugarse en el segundo cuarto. Mientras cojeaba hacia el banquillo, los árbitros revisaron la acción y la sancionaron con Flagrant 1. Butler se mantuvo en pista y convirtió los tiros libres, reafirmando el liderazgo que sostuvo a Golden State toda la noche.
New Orleans, además, jugó sin Trey Murphy, su segundo máximo anotador de la temporada (19,7 puntos), baja por molestias en el codo derecho. Su ausencia acentuó la dependencia ofensiva de Williamson y Bey.
La noche terminó con los Warriors celebrando un triunfo de resistencia, más emocional que brillante, y con la certeza de que necesitarán mucho más mientras esperan la recuperación de su estrella.