El Casademont Zaragoza logró en el Barris Nord una victoria de peso ante el Hiopos Lleida (77-87), en un partido marcado por la exigencia física, las rotaciones cortas y la necesidad clasificatoria de ambos equipos. El triunfo supone la quinta victoria del curso para el conjunto dirigido por Jesús Ramírez, que consigue salir de la zona baja y situarse en un escenario más estable dentro de la tabla.
El encuentro comenzó con un Casademont más firme, especialmente en el plano defensivo. Los visitantes impusieron un ritmo alto desde el inicio, cerraron bien los espacios y aprovecharon su acierto inicial para tomar ventaja en los primeros minutos. Ese arranque permitió a Zaragoza construir una renta temprana, apoyada en una circulación de balón fluida y en la capacidad para evitar tiros cómodos del conjunto local.
Hiopos Lleida reaccionó conforme avanzó el primer cuarto. Ajustó su defensa, encontró mejores situaciones ofensivas y redujo diferencias, aunque sin llegar a neutralizar del todo el control visitante. El parcial se cerró con ventaja zaragozana (13-22), reflejo de un primer tramo más consistente por parte del equipo rojillo.
El segundo cuarto mantuvo un desarrollo más equilibrado. Lleida incrementó su intensidad, ganó presencia en el rebote y logró acercarse en el marcador, obligando a Casademont a gestionar el partido desde un contexto menos favorable. Pese a ello, Zaragoza supo responder en momentos clave, encontrando puntos desde la línea exterior y en penetraciones que le permitieron conservar una ventaja cercana a los diez puntos. Al descanso, el marcador (34-44) seguía abierto, pero con los visitantes en una posición sólida teniendo en cuenta sus limitaciones de rotación.
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Tras el paso por vestuarios, el partido entró en su fase más compleja para el Casademont Zaragoza. Hiopos Lleida elevó el nivel de agresividad defensiva y encadenó varias acciones positivas que comprimieron el marcador. El ritmo se volvió más espeso, con ataques largos y errores por parte de ambos equipos. Zaragoza perdió fluidez ofensiva, pero logró mantenerse gracias a su trabajo atrás y a la aportación puntual de sus interiores. El tercer cuarto concluyó con todo por decidir (54-57).
El último periodo fue el tramo decisivo. Casademont Zaragoza recuperó claridad en ataque y volvió a encontrar acierto exterior en momentos clave, lo que le permitió abrir una brecha significativa. Un parcial favorable en los primeros minutos del cuarto final inclinó el partido, obligando a Lleida a jugar contrarreloj. Los locales intentaron reengancharse con acciones aisladas, pero la respuesta visitante fue firme, gestionando el ritmo y minimizando riesgos.
En los minutos finales, Zaragoza supo cerrar el encuentro desde el control defensivo y la experiencia, evitando que el partido volviera a comprimirse. El 77-87 final certificó un triunfo trabajado y sostenido desde la solidez colectiva.
Una victoria sin alardes, pero de alto valor clasificatorio para el Casademont Zaragoza, que encuentra recompensa a su esfuerzo defensivo y a su capacidad para competir en un contexto adverso. Hiopos Lleida, por su parte, volvió a mostrar resistencia y fases de buen juego, aunque sin continuidad suficiente para cambiar el signo del encuentro.