Chus Bueno, nuevo CEO de la EuroLeague: un perfil NBA para un año decisivo en el baloncesto europeo

Por ·

La EuroLeague abre una nueva etapa con el nombramiento de Chus Bueno como director ejecutivo. La decisión, adoptada por los 13 clubes accionistas de la competición, pone fin a la etapa de Paulius Motiejunas, que había ido perdiendo el respaldo interno en los últimos meses.

El relevo no es solo nominal. Supone un cambio de perfil al frente de la principal competición europea de clubes. Bueno llega a la EuroLeague tras una trayectoria prolongada en la NBA, donde trabajó durante doce años, entre 2010 y 2022. Su recorrido dentro de la liga estadounidense fue ascendente: comenzó en la oficina española, amplió funciones en el ámbito europeo y terminó ocupando la vicepresidencia con responsabilidades sobre Europa y África.

Antes de su etapa en la NBA, su carrera ya estaba ligada a la gestión del baloncesto en España, con años de trabajo en la Federación Española y una relación fluida con la FIBA. Ese bagaje previo completa un perfil que combina conocimiento institucional, experiencia internacional y una visión directa de los grandes modelos organizativos del deporte profesional.

La llegada de Bueno introduce además un matiz relevante en el debate estratégico que rodea a la EuroLeague. Durante la etapa de Motiejunas, la postura fue siempre de rechazo frontal a cualquier tipo de negociación con la NBA. El nuevo CEO, sin embargo, conoce desde dentro la estructura de la liga estadounidense, mantiene relación directa con Adam Silver y con parte del equipo implicado en el diseño de la futura liga europea impulsada por la NBA, con la FIBA como socio minoritario.

A partir de ahora, el foco se traslada al margen de actuación real que tendrá el nuevo ejecutivo. Será determinante comprobar qué línea marcan los 13 clubes accionistas y hasta qué punto están dispuestos a concederle capacidad de maniobra en un contexto cada vez más exigente y cargado de presión externa.

Lo que sí parece claro es que 2026 se presenta como un año clave para el baloncesto europeo. Por la vía del ultimátum o mediante una negociación estructural, el escenario apunta a cambios de fondo. Y esta vez, al frente de la EuroLeague, estará un dirigente que conoce de primera mano ambos lados del tablero.