Partiendo de sus humildes orígenes con las canastas de melocotón (peach baskets) (que inspiraron el nombre del juego) y pasando por los patios de recreo hasta el ámbito profesional, está claro que a medida que el juego ganó popularidad, también se volvió más complejo, tanto a nivel ofensivo como defensivo
Ahora, hay que dilucidar si ha sido el destino o la casualidad lo que ha traído de vuelta el baloncesto profesional a los patios del colegio.
Las Circunstancias fluyen como el agua, el Destino es obra del hombre.
Así como nacemos y dónde nacemos, no podemos decidir cuándo ni dónde moriremos; esa es nuestra circunstancia.
Lo que hacemos mientras tanto, en qué nos convertimos, qué creamos, qué estudiamos, en qué trabajamos, qué cultivamos; ese es nuestro destino.
En el verano de 1962, entre séptimo y octavo grado, las circunstancias me hicieron crecer casi 18 centímetros y en ese corto tiempo, en esos cortos meses de verano, y sin saberlo en ese momento, mi sueño de convertirme en jugador profesional de béisbol de los Yankees de Nueva York, quienes ya habían mostrado su interés en mí, se había desvanecido y el baloncesto se había entrado en mi vida.
Ese mismo otoño, el primer día de vuelta en la escuela primaria St. Camillus y con el uniforme ya me quedaba bien corto, mi compañero Ray Corrigan me ""reclutó"" y me convenció de, después de clase y asistir, por primera vez, al entrenamiento del equipo de baloncesto del colegio, lo cual hice. Y así fue como el baloncesto se convirtió en mi destino.
Así que... durante esta temporada sin béisbol, mi atención se centró en el baloncesto. Recurría a los periódicos para ponerme al día con las estadísticas; mi mundo deportivo giraba en torno a la radio y la televisión en blanco y negro. Escuché cómo los NYK hacían historia, no como campeones, sino como el equipo contra el que Wilt anotó 100 puntos. El baloncesto también se convirtió en una lección de geografía, presentándome a una estrella del baloncesto de Princeton y becario Rhodes que estudió en el extranjero (en Inglaterra) y jugó al mismo tiempo (en Italia) tras ser reclutado por los Knicks, pero antes de llegar a los Knicks.
Era Bill Bradley, el hombre de los 400.000 dólares.
Quería ser como él e incluso imité su estilo de tiro. ¡Y jugaste!
Jugabas en cuatro equipos diferentes a la vez, a menudo sin saber ni siquiera los nombres de tus compañeros. Y, por supuesto, siempre estaba el patio de recreo.
Todo era una lección. Todo era para aprender.
Más tarde, recibí ofertas de becas universitarias tanto para béisbol como para baloncesto, lo que me llevó a continuar mi carrera profesional en Holanda y Austria, donde mi aspiración de ser entrenador se convirtió en mi destino. Empecé como jugador-entrenador y luego pasé a ser entrenador a tiempo completo.
Entrené, viajé, asistí a clínicas y estudié.
Italia, Francia, España
John Wooden/UCLA
Dean Smith/Universidad de Carolina del Norte
Bobby Knight/Universidad de Indiana
Bob Cousy/Boston College
Chuck Daly/Detroit Pistons
Dan Peterson/Milán, Italia
Aito/Barcelona, España
El destino me retuvo en España.
Trabajé con el OAR, el Breogán, el SL Benfica-Lisboa, el Atlético de Madrid (de Jesús Gil), el Palma de Mallorca, el COREN Ourense, Corea del Sur y, finalmente, la NBA me llamó la atención por diez años.
Mis diversos equipos emplearon (según el tipo de jugadores disponibles):
Las defensas de UCLA (zona de cancha completa) y el ataque de Wooden;
El Doublé Low Stack(Pila) de Boston;
El Drake Shuffle(La Barajar);
El Flex;
El 1-3-1 continuó;
El ataque de transición de los Detroit Pistons;
Las reglas del juego de pases (Passing Game) de Indiana;
El ataque de Triple Poste;
Siempre usando los principios defensivos del gran entrenador Bobby Knight (QEPD), cuya regla principal era que cada jugador debía tener: ""La Predisposición a Dominar al su Adversario"".
Históricamente, entrenadores excepcionales han creado estrategias y sistemas que, hasta cierto punto, podrían considerarse obras maestras. En mi opinión, el Drake Shuffle es una auténtica obra maestra del deporte. Curiosamente, esos mismos entrenadores legendarios expresaron su preocupación cuando se introdujo el tiro de tres puntos, prediciendo que arruinaría el juego.
Estos sistemas, bien construidos y desarrollados por universidades, ligas europeas y la NBA, se han convertido en reliquias del pasado, llevándonos al presente, donde el juego ha dado un giro completo, volviendo al patio de recreo y a la monotonía del Pick and Roll.
Parece que este se ha convertido en la circunstancia de nuestro amado deporte; que su futuro forjado, su destino, es perder su larga herencia organizada, táctica y técnica, su merecido respeto, y transformarse en nada más que un simple producto.