La derrota de España ante Malí (82-73) y el triunfo de Alemania sobre Japón (74-58) han dejado el grupo patas arriba. Las cuatro selecciones están empatadas a una victoria y una derrota, y todas pueden terminar en cualquiera de las cuatro plazas. Todo se decide este lunes, con los dos partidos a la misma hora, las 17:50: España-Japón y Malí-Alemania.
Los cuatro escenarios
España sería primera si gana a Japón y Alemania gana a Malí. El average con las alemanas favorece a la selección. Las anfitrionas quedarían segundas, Japón tercera y Malí eliminada.
España sería segunda si gana a Japón y Malí gana a Alemania. El empate con las africanas perjudica a España tras la derrota del sábado, de modo que Malí sería líder, Alemania tercera y Japón se iría a casa.
España sería tercera si pierde ante Japón y Malí gana a Alemania. Con 1-2 tanto España como Alemania, la selección quedaría por delante. Japón sería primera, Malí segunda y las anfitrionas, las damnificadas.
España sería cuarta y quedaría eliminada si pierde ante Japón y Malí también pierde ante Alemania. El empate a 1-2 con las africanas mandaría a España a casa. Alemania acabaría líder, Japón segunda y Malí tercera.
Y ahora, la parte que decide el Mundial
Porque no basta con pasar: importa cómo.
Si España termina primera, se ahorra el play-in de octavos y va directa a cuartos, donde se mediría al segundo del grupo C o al tercero del D. Entre los posibles rivales estarían Australia, Bélgica, Turquía, Italia, República Checa o China. El problema llega después: ese lado del cuadro conduce a un cruce con Estados Unidos en semifinales.
Si acaba segunda, tendría que jugar el play-in ante la tercera del grupo B, previsiblemente Corea del Sur, Hungría o Nigeria, ya que Francia apunta a liderar. De superarlo, cuartos ante Australia o Bélgica y semifinales ante las francesas.
Si termina tercera, los rivales del play-in serían los mismos, pero el premio es mucho peor: cuartos de final contra Estados Unidos.
Dicho de otro modo, el mejor escenario deportivo no es necesariamente ser primera, sino ser segunda: es el único camino que evita a Estados Unidos hasta una hipotética final.