Curry regresa a lo grande, pero Minnesota impone su pulso en San Francisco, 127-120

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El Chase Center vivió una noche de reencuentros, tensión constante y un desenlace de carácter visitante. Stephen Curry volvió a las pistas tras cinco partidos de ausencia y firmó 39 puntos, pero su explosión no fue suficiente para frenar a unos Minnesota Timberwolves que supieron cerrar el partido sin su principal referencia ofensiva. El 127-120 final confirmó la solidez de un equipo que volvió a golpear a Golden State, esta vez desde el control del último cuarto.

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Minnesota se apoyó en un dominio interior y en la sangre fría cuando el marcador entró en terreno resbaladizo. Rudy Gobert fue una presencia constante cerca del aro, cerrando el partido con 24 puntos y 14 rebotes, mientras Julius Randle sostuvo el ataque con 27 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias. El golpe definitivo llegó desde el perímetro: Donte DiVincenzo clavó el triple decisivo a 28 segundos del final, culminando una actuación de 21 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias.

El duelo estuvo marcado por el equilibrio extremo. Hubo 27 cambios de liderazgo, el segundo registro más alto de la temporada en la NBA, reflejo de un partido jugado al límite y con ambos equipos condicionados por las ausencias. Minnesota afrontó la cita sin Anthony Edwards, mientras que Golden State tampoco pudo contar con Draymond Green.

El momento clave llegó tras el último descanso. Los Timberwolves arrancaron el cuarto final con un parcial de 20-7 que les dio una ventaja de 10 puntos a falta de cinco minutos. Golden State no se rindió. Curry y Moses Moody enlazaron dos triples consecutivos que ajustaron el marcador hasta el 108-104, devolviendo la incertidumbre a la grada.

La respuesta de Minnesota fue inmediata. Aunque los Warriors llegaron a colocarse por delante (118-117) tras un tiro libre de Curry con 1:37 por jugar, el cierre fue visitante. Gobert castigó con un mate para recuperar la ventaja y, acto seguido, DiVincenzo silenció el pabellón con el triple que puso el 123-118. Los Timberwolves cerraron el partido con un parcial final de 10-2, sin conceder ya margen a la reacción local.

El regreso de Curry no necesitó adaptación. El base anotó ocho de los primeros doce puntos de su equipo, encestó sus tres primeros lanzamientos y sostuvo a Golden State durante toda la noche. A su producción se sumaron Quinten Post con 16 puntos y Jimmy Butler, que aportó 15 puntos y 8 rebotes, aunque el esfuerzo colectivo no alcanzó para sostener el ritmo de Minnesota en los minutos decisivos.

Desde el banquillo visitante, Naz Reid aportó 18 puntos y 7 asistencias, ampliando el impacto coral de unos Timberwolves que volvieron a demostrar madurez competitiva en un escenario exigente.

Curry volvió como solo él sabe hacerlo, encendiendo el partido desde el primer ataque. Pero esta vez, Minnesota supo resistir el fuego, esperar su momento y golpear cuando el margen de error ya no existía.