Los Golden State Warriors encontraron en Stephen Curry y Jimmy Butler el hilo conductor para resolver una noche exigente en el Barclays Center y superar por 120-107 a los Brooklyn Nets. Fue una victoria trabajada, construida a partir de la paciencia tras un inicio espeso, de la autoridad en los momentos intermedios del partido y de la precisión final para cerrar un encuentro que llegó a tensarse en el último cuarto.
Golden State no entró cómodo al partido. El primer cuarto dejó sensaciones incómodas para los visitantes, superados por el ritmo local y castigados por la inspiración exterior de Brooklyn, que llegó a disponer de una ventaja máxima de 13 puntos. Sin embargo, los Warriors lograron estabilizar el encuentro sin estridencias, ajustando atrás y encontrando puntos desde la línea de personal. Esa reacción les permitió darle la vuelta al desarrollo y alcanzar el descanso con una renta mínima de dos puntos, pese a que Curry todavía no había encontrado continuidad en su tiro durante la primera mitad.
El tercer cuarto marcó el primer punto de inflexión. Con el partido abierto, Curry asumió más peso ofensivo y sumó 10 puntos en ese tramo, guiando a los suyos hasta un 89-85 al cierre del periodo. No fue una avalancha, sino una secuencia de acciones bien elegidas, lecturas claras y castigos puntuales a una defensa de Brooklyn que empezaba a perder el control del ritmo.
El último cuarto mantuvo la tensión durante varios minutos. Golden State llegó a disponer de 10 puntos de ventaja con algo más de cuatro minutos por jugar, pero los Nets no se desengancharon. Un parcial de 8-0 volvió a comprimir el marcador hasta el 107-103, tras dos tiros libres de Terance Mann, obligando a los Warriors a gestionar un final que amenazaba con complicarse.
Ahí volvió a aparecer Curry. En una acción clave, el base se apoyó en el contacto con Nic Claxton mientras lanzaba una flotadora que terminó entrando, sacando además la falta y convirtiendo el tiro libre adicional. Brooklyn respondió de inmediato con un triple de Egor Demin, pero esa sería su última amenaza real. Golden State anotó en sus tres siguientes posesiones, la última culminada con un mate de Will Richard que colocó el 116-106 y dejó el partido sentenciado.
En el apartado individual, Curry cerró su noche con 27 puntos, con un 8/15 en tiros de campo, mientras Butler aportó 21 puntos, sosteniendo gran parte de su producción desde la línea de personal con un 11/12. Trayce Jackson-Davis añadió 11 puntos, y el reparto ofensivo se completó con 10 puntos de Gary Payton II, De’Anthony Melton y el propio Richard.
Por parte de Brooklyn, Michael Porter Jr. fue el principal referente con 27 puntos, acompañado por los 23 del rookie Egor Demin, en un esfuerzo que no fue suficiente para prolongar la racha de tres victorias consecutivas del equipo neoyorquino.
Con este triunfo, los Warriors mejoran su balance lejos de casa hasta el 7-12, dejando atrás la derrota en la prórroga sufrida el día anterior en Toronto y confirmando una dinámica positiva en la que han ganado cuatro de sus últimos cinco partidos.