El San Pablo Burgos tiene muy avanzado el fichaje de Sekou Doumbouya, según adelantó La Central ACB. El alero franco-guineano regresaría así a España dos temporadas después de su etapa en el MoraBanc Andorra. La operación no está confirmada oficialmente.
Los números de la 25/26
La temporada pasada fue la mejor de su carrera reciente. Doumbouya la disputó en los Koshigaya Alphas de la B.League japonesa con promedios de 19,7 puntos, 8,4 rebotes y 1,9 asistencias por partido, cifras que lo situaron entre los mejores anotadores de la competición. Su techo del curso fueron 32 puntos y 12 rebotes ante los San-en NeoPhoenix, para 38 de valoración.
Antes de Japón, y tras dejar Andorra, pasó por el Sagesse de Beirut en la liga libanesa. En su curso ACB, el 2024-25, promedió 11,3 puntos, 4,5 rebotes y 0,8 asistencias con el conjunto del Principado.
Conviene ponerle contexto a los números japoneses. La B.League tiene un ritmo alto y una exigencia defensiva menor que la Liga Endesa, así que casi veinte puntos allí no se traducen automáticamente aquí. Pero sí dicen algo relevante: que ha recuperado sensaciones y volumen de juego después de unos años erráticos.
Un currículum que empezó muy arriba
Doumbouya fue elegido en el puesto 15 del Draft de 2019 por los Detroit Pistons, con solo dieciocho años y tras destacar en Poitiers y Limoges. Disputó 58 partidos en la NBA entre Pistons y Lakers, con 5,1 puntos y 2,6 rebotes de media en poco más de quince minutos, y ganó el título de la G League con los Delaware Blue Coats en 2023.
Desde entonces su carrera ha sido un peregrinaje: Roanne, Andorra, Líbano y Japón en apenas tres años. A sus 25 años, y con 2,03 metros, sigue siendo un jugador de perfil físico —capaz de jugar de tres y de cuatro— que nunca ha terminado de encontrar la estabilidad que prometía su condición de primera ronda del Draft. Este verano, además, ha jugado con la selección de Guinea.
El detalle que hace posible la operación
Su pasaporte guineano es la llave. Doumbouya tiene doble nacionalidad francesa y guineana, y esa condición evita que ocupe plaza de extracomunitario en la plantilla, un factor que en la ACB determina buena parte de las decisiones de mercado. Es el tipo de matiz administrativo que explica por qué un club se decide por un jugador y no por otro de nivel similar.