El Smoothie King Center vio cómo Denver volvía a resolver un partido espeso gracias a dos actuaciones que marcaron rumbo en momentos muy distintos: la explosión anotadora de Peyton Watson y un nuevo triple-doble de Nikola Jokić. Esa combinación permitió a los Nuggets imponerse 125-118 ante unos Pelicans que, pese a su crisis, ofrecieron un esfuerzo competitivo de principio a fin.
Jokić cumplió con una línea estadística digna de su estatus —28 puntos, 12 asistencias y 11 rebotes— pero vivió un duelo incómodo contra el novato Derik Queen, que le arrancó nueve pérdidas y acabó forzando su eliminación por faltas a 2:44 del cierre. Queen, que comenzó el curso con un rol discreto, firmó su actuación más completa hasta ahora: 30 puntos y 9 rebotes, imponiéndose por momentos en su emparejamiento directo con el serbio.
La otra mitad del equilibrio que sostuvo a Denver llegó de la mano de Watson, que registró 32 puntos, el máximo de su carrera, y asumió gran parte del peso ofensivo cuando el partido todavía estaba abierto. Su arranque de la segunda parte —11 puntos en los primeros seis minutos tras el descanso— fue el primer gran quiebre de la noche. De un 62-58 al descanso se pasó a un 81-70 que equilibró las prioridades de ambos equipos: los Nuggets comenzaron a gestionar ventajas; los Pelicans, a sobrevivir a ellas.
Con ese margen en contra, New Orleans respondió con los destellos que sí han sido constantes incluso en su mala racha. Zion Williamson, de vuelta tras ocho partidos ausente por su lesión en el isquiotibial izquierdo, aportó 14 puntos en 29 minutos y dio algo de estructura al ataque. Trey Murphy III añadió 23 puntos, y el rookie Jeremiah Fears mantuvo su línea regular con 16, una cifra que solo ha bajado en uno de los 15 encuentros que lleva el equipo.
El arreón local llegó tarde pero con convicción. Se pusieron a tiro en el tramo final, aunque los Nuggets encontraron oxígeno donde menos ruido hacía: Jonas Valanciunas, ex de los Pelicans, convirtió dos tiros fundamentales para frenar la reacción, y Jamal Murray cerró la noche con dos tiros libres a 31 segundos del final que blindaron la distancia.
New Orleans había empezado golpeando fuerte: 13 puntos arriba en el primer cuarto (23-10 tras un triple de Herb Jones). Pero la inercia se fue invirtiendo. Denver, con un juego más ordenado y constante, recortó, equilibró y terminó pasando al frente con un triple de Watson (51-49) dentro del segundo cuarto, una ventaja que ya no cedió.
Para los Pelicans, esto implica siete derrotas consecutivas y un inicio sin premio bajo James Borrego (0-3). Para Denver, otro partido que valida tendencia: han ganado ocho de los últimos nueve y siguen encontrando respuestas incluso cuando el camino no es limpio.