Detroit domina en Milwaukee y estira su racha a 12 triunfos (129-116)

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Detroit volvió a presentarse como el equipo más en forma de la NBA y lo hizo en un escenario que durante años se le había resistido. Los Pistons visitaron Milwaukee y transformaron la noche en una exhibición de eficacia ofensiva, guiados por un Cade Cunningham superlativo: 29 puntos, 10 asistencias y 8 rebotes para sostener un plan de partido que funcionó con una precisión quirúrgica.

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La puesta en escena de Detroit tuvo varios capítulos relevantes más allá de su estrella. Jaden Ivey regresó tras la fractura de peroné sufrida el 1 de enero y aprovechó sus 15 minutos para sumar 10 puntos y dejar señales alentadoras. Tobias Harris también volvió a la acción tras más de tres semanas fuera por un esguince de tobillo derecho, aportando 18 puntos que reforzaron una rotación ya de por sí encendida. Con ese arsenal, los Pistons no tardaron en imponer una distancia insalvable, apoyándose en un acierto monumental: 62,8% en tiros de campo y un 53,3% desde el perímetro (16 de 30).

Milwaukee, todavía sin Giannis Antetokounmpo por una lesión en el aductor, trató de sostenerse con el empuje de Ryan Rollins (24 puntos) y el trabajo interior de Bobby Portis (18). Pero los Bucks –que han perdido cinco de sus últimos seis compromisos y bajan por primera vez de .500 esta temporada– nunca encontraron el modo de frenar una ofensiva desatada. Detroit abrió brecha definitiva en el segundo cuarto y llegó a dominar por 29 puntos, un reflejo de la diferencia de ritmo y consistencia entre ambos equipos.

El triunfo, además, tuvo un valor simbólico: puso fin a una racha de 13 derrotas consecutivas ante Milwaukee, un registro que Cunningham había recordado a sus compañeros horas antes del partido, según explicó el técnico J.B. Bickerstaff. La última victoria ante los Bucks databa del 3 de enero de 2022, y cerrar ese ciclo añade una capa histórica a un momento ya extraordinario.

Con esta cadena de 12 triunfos, Detroit se coloca a una sola victoria de igualar la mejor racha de su historia, firmada en 1989-90 y 2003-04, dos temporadas que acabaron con un anillo. El contexto es distinto, pero el impulso es innegable: los Pistons han encontrado una identidad, un líder y una confianza que ahora mismo les convierten en una acometida imparable.