El Olympiacos firmó una victoria contundente ante el Zalgiris Kaunas (95-78), una noche que pudo haber sido celebrada sin matices… de no ser por el golpe inesperado que la marcó desde el inicio. Keenan Evans, recién reincorporado a la rotación, apenas pudo permanecer dos minutos en pista antes de lesionarse de nuevo, dejando al equipo y al pabellón en silencio.
A partir de ahí, el conjunto griego impuso su baloncesto con autoridad. Tyler Dorsey asumió por completo el timón ofensivo, desatado de principio a fin hasta alcanzar los 30 puntos, mientras que Nikola Milutinov se hizo fuerte en la pintura con 16 puntos y 8 rebotes, una combinación que Zalgiris nunca consiguió contrarrestar.
El encuentro tomó un rumbo claro muy pronto: con solo 13 minutos disputados, Olympiacos ya había construido una brecha de 22 puntos (36-14), producto de un dominio absoluto en ritmo y ejecución.
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Zalgiris intentó reaccionar antes del descanso y logró reducir la diferencia a 11 puntos (47-36) gracias a un triple de Maodo Lo, pero esa pequeña grieta se cerró de inmediato. Tres tiros libres de Saben Lee devolvieron el control total a los de El Pireo, que se marcharon al descanso con 14 de ventaja (50-36).
A la vuelta de vestuarios, Olympiacos aceleró de nuevo. Un parcial de 11-2 estiró la renta hasta los 23 puntos (61-38) y dejó prácticamente sentenciado el choque. El 74-53 al final del tercer cuarto confirmó que la distancia era ya insalvable.
Zalgiris tuvo momentos destacados individuales, como los 15 puntos de Sylvain Francisco o el doble-doble de Moses Wright (13 puntos y 10 rebotes), pero nunca encontró continuidad suficiente para inquietar a un rival que manejó el encuentro de principio a fin.