El AS Mónaco ha levantado el primer título oficial de la temporada en el escenario más insólito: la pista central de Roland-Garros. El conjunto del Principado se proclamó campeón de la Supercopa de Francia tras imponerse con autoridad a Le Mans por 104-79, un triunfo que confirma la fortaleza de un proyecto que apunta a dominar el baloncesto galo.
El torneo, que estrenaba un marco icónico en París, sirvió como carta de presentación de un Mónaco con múltiples recursos ofensivos y una rotación de lujo. En semifinales, los de Sasa Obradovic habían pasado por encima del Boulazac (95-70), con actuaciones destacadas de Elie Okobo (15 puntos y 8 asistencias), Alpha Diallo (16 puntos) y Nikola Mirotic (13 puntos). Ese triunfo ya dejó entrever la diferencia de nivel entre el campeón de liga y su rival.
En la final, la historia fue aún más clara. Mónaco salió decidido a no dejar margen para la sorpresa y desde el primer cuarto abrió brecha en el marcador. Le Mans, que venía de eliminar al Dijon en la otra semifinal, apenas pudo resistir el ritmo y la intensidad monegasca. El acierto exterior, la solidez defensiva y la profundidad de banquillo inclinaron el partido muy pronto, hasta desembocar en un marcador contundente: 104-79.