El Barça Basket entra en la recta final de su reconstrucción. Después de un verano de cambios profundos, con 11 salidas, relevo en el banquillo y nueva dirección deportiva, el club azulgrana todavía trabaja en la llegada de dos refuerzos para completar la plantilla de Aleksander Sekulic.
El propio Xevi Pujol, nuevo director deportivo, lo dejó claro en su presentación: al Barça le faltan “un par de piezas”. El mercado europeo está ya muy avanzado, por lo que el club mira especialmente hacia Estados Unidos, donde todavía pueden aparecer oportunidades en la NBA.
La prioridad más clara está en la pintura. El Barça necesita un pívot que complete la rotación junto a Josh Nebo y Olek Balcerowski, después de que la salida de Moses Wright obligase al club a reabrir esa búsqueda antes incluso de empezar la temporada.
Entre los nombres que han aparecido, Drew Eubanks es uno de los perfiles más contrastados. Pívot de 2,08 metros, con 426 partidos de experiencia NBA y promedios de 5,6 puntos y 4,3 rebotes en la liga estadounidense, responde a una idea bastante concreta: físico, movilidad y conocimiento competitivo de alto nivel.
Otro nombre que gusta es Norchad Omier, interior nicaragüense de 24 años, que viene de debutar en la NBA con Los Angeles Clippers. Sus números allí fueron discretos, 2,8 puntos y 1,2 rebotes, pero su perfil va más allá de esa pequeña muestra: jugador fuerte, móvil, buen reboteador y con capacidad para jugar a ritmo alto.
La situación de los extracomunitarios también será importante. Justin Robinson y Tyrese Martin ocupan ahora esas dos plazas para la Liga Endesa, aunque el Barça ya ha convivido en otras temporadas con más jugadores de este tipo y rotaciones condicionadas en competición doméstica.
La salida de Toko Shengelia rumbo a Dubai Basketball también abre otra necesidad en el cuatro. Tosan Evbuomwan ya ha llegado al Palau, pero el club podría buscar otro interior que complete esa posición junto a Olivier Nkamhoua y dé más fondo a una plantilla que quiere moverse en torno a 15 jugadores.
El Barça ha cambiado casi todo. Ahora le falta acertar en los últimos movimientos. No serán fichajes menores: deben cerrar la pintura, equilibrar la rotación y dar a Sekulic una plantilla suficientemente larga para competir en ACB y Euroliga desde el primer día.