Este Barça post-Peñarroya es otro. Carácter, garra, esfuerzo colectivo, conexión con la grada… Todo esto hicieron hoy los de Oscar Orellana, el día de su debut cómo primer entrenador en el banquillo del Palau. Los azulgranas derrotaron a la Virtus por 88 a 81 en un partido, en el que pareció que los jugadores se querían reivindicar. Su gran último cuarto, en el que anotaron 27 puntos y dejaron a los de Bolonia con sólo 14 tantos, fue clave en el triunfo culé. Cinco jugadores locales acabaron con dobles dígitos.
El inicio del partido fue muy igualado. Los primeros minutos fueron de claro tanteo, mostrando ambos conjuntos un juego vistoso para el espectador. Kevin Punter (6 puntos) y Carsen Edwards (7 puntos) se erigían en los estiletes ofensivos a cada lado de la pista. Un triple final de Nicolás Laprovittola dejó el 20 a 19, resultado con el que se llegó al final del primer cuarto.
En la reanudación la Virtus intentó poner tierra de por medio (33-38 minuto 15). Los de Dusko Ivanovic iban ganando la batalla del rebote (18 a 10) con Karim Jallow (10 puntos), anotando con facilidad. Sin embargo, el regreso a cancha de Vesely (8 puntos) y sobre todo Kevin Punter (12 puntos), pusieron a los azulgranas por delante antes del descanso. El triple final de Punter desde mediocampo y sobre la bocina hizo estallar de júbilo al aficionado culé. Quedaba todo muy abierto de cara a la segunda parte (45-43).
Tras el entreacto, la dinámica del encuentro no varió en absoluto. Las fuerzas seguían muy equilibradas, y ninguno de los dos equipos lograba imponer su ritmo de juego. Pasado el ecuador de este tercer período, la Virtus pareció sentirse más cómoda en pista. Mathew Morgan (12 puntos) realizaba sus mejores minutos y los de Bolonia sacaban una suculenta renta, viendo cómo había ido el partido hasta el momento (61-67 minuto 30).
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El Barça salió decidido a darle la vuelta al marcador… y lo consiguió. Dos triples consecutivos de Joel Parra (8 puntos), situaron a los de Oscar Orellana con ventaja (70-69 minuto 33). Dusko Ivanovic pedía tiempo muerto y llamaba al orden a los suyos, que se habían alejado del plan de partido establecido.
El Barça se había enchufado al encuentro. Los jugadores azulgranas, muy motivados e intensos en la defensa, aumentaron el parcial (18 a 2). A la Virtus se le fundieron los plomos, totalmente superados, por el vendaval culé. Los de Bolonia llevaban dos puntos en cinco minutos de este último cuarto. El Palau vibraba cómo nunca, con el carácter que estaban demostrando sus jugadores (79-71 minuto 36).
La Virtus no había dicho su última palabra y llegó a ponerse a tres a falta de un minuto para el final (83-80 minuto 39). Pero hasta ahí llegó la resistencia visitante. Los locales supieron jugar los instantes finales y se llevaron el triunfo por 88 a 81. La conexión final con la grada, nada tuvo que ver con la de tan sólo hace una semana. El ánimo y la ilusión han vuelto al Palau.