El derbi catalán tuvo dueño claro de principio a fin. El Bàsquet Girona ofreció una actuación de enorme autoridad y desactivó por completo al Barça, que se marchó de Fontajau superado en intensidad, energía y juego colectivo. El 96-78 final reflejó la distancia real entre un equipo con hambre y otro hundido en dudas.
El inicio del encuentro fue solo un espejismo para los de Joan Peñarroya. Tras adelantarse 3-8 con una acción de Vesely, el Barça se desplomó ante el vendaval local. Girona respondió con un parcial de 16-2 impulsado por el talento y la agresividad de Luca Vildoza, que encadenó nueve puntos consecutivos y levantó a la grada (19-10). A partir de ahí, el ritmo, la confianza y el acierto fueron patrimonio exclusivo del conjunto gerundense. Con un triple de Busquets, la diferencia ya alcanzaba los 12 puntos (24-12), y el primer cuarto se cerró con un contundente 30-18.
El Barça revivía los mismos males de sus recientes derrotas ante UCAM Murcia y Real Madrid: defensa blanda, escasa reacción y un ataque sin fluidez. En cambio, el Bàsquet Girona jugaba con desparpajo, castigando desde el perímetro y ganando cada batalla en el rebote. Needham y Livingston II ampliaron la renta, y pese a un tímido intento de los azulgranas por acercarse (41-35), dos triples en el último minuto devolvieron el golpe (47-33 al descanso).
Las cifras al intermedio eran demoledoras: solo 2/10 en triples para el Barça, dos rebotes ofensivos y sus referencias principales —Clyburn y Shengelia— prácticamente desaparecidas.
El panorama no mejoró tras el descanso. Needham y Busquets mantuvieron el acierto, y la ventaja se disparó por encima de los veinte puntos (64-42). El Barça, sin chispa ni respuestas, veía cómo Fontajau se convertía en un hervidero ante un equipo que jugaba suelto y crecido. Los triples de Vildoza y el dominio interior de Geben elevaron la diferencia a 23 (67-44), con los tiempos muertos de Peñarroya cayendo en saco roto.
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Con 77-54 al final del tercer cuarto, el duelo estaba sentenciado. Los azulgranas maquillaron el marcador con aciertos aislados de Brizuela y Punter, pero el festival local continuó. Busquets —impecable toda la tarde— y Livingston II pusieron la guinda a una actuación coral que Fontajau celebró con fervor.
El 96-78 final confirmó una de las victorias más sólidas del Bàsquet Girona desde su regreso a la ACB. Busquets (18 puntos, 20 de valoración) y Livingston II (21 de valoración) lideraron a un bloque sin fisuras, bien secundados por Needham (16) y Vildoza (15). En el Barça, Hernangómez (18) fue de los pocos que mantuvo el tipo.
Mientras Girona respira y se aleja del peligro, el conjunto azulgrana se hunde en una dinámica preocupante: tres derrotas seguidas, señales de desconexión y una sensación cada vez más clara de que el rumbo se ha perdido.