El calendario imposible: la sobrecarga de partidos amenaza el físico de los jugadores de élite
La temporada 2025‑26 se presenta como una auténtica maratón para los jugadores que compiten tanto con clubes de EuroLeague como con la selección española. Lejos de aliviarse, el calendario se ha convertido en una sucesión implacable de competiciones que apenas deja margen al descanso físico ni mental. La cifra resulta tan contundente como preocupante: un jugador que dispute todas las competiciones posibles —pretemporada, Liga Endesa, EuroLeague, Copa del Rey, Supercopa y selección nacional— podría verse expuesto a más de 120 partidos oficiales y amistosos en menos de 11 meses
La EuroLeague, con su nuevo formato de 20 equipos, ha ampliado su fase regular a 38 jornadas, a las que hay que añadir un posible play-in, la serie de cuartos de final al mejor de cinco y la Final Four, lo que puede elevar el número total de encuentros en la máxima competición continental hasta 47 partidos.
A esto se le suma la exigente Liga Endesa, con sus 34 jornadas de liga regular y unos playoffs que, en el peor de los casos, suponen hasta 13 partidos adicionales. Por si fuera poco, la temporada comienza en septiembre con la Supercopa Endesa y su mini-torneo a dos partidos, y en febrero aguarda la siempre exigente Copa del Rey, con tres encuentros en cuatro días para quien alcance la final.
Pero la acumulación no se detiene en el calendario de clubes. La presencia en la selección española añade una nueva capa de intensidad: el EuroBasket 2025 se disputará del 27 de agosto al 14 de septiembre, con al menos cinco partidos garantizados y hasta ocho si se alcanzan las rondas finales.
Además, durante la temporada habrá hasta tres ventanas FIBA correspondientes a los clasificatorios para el Mundial 2027, lo que puede suponer otros cuatro a seis partidos internacionales. Y todo esto sin contar con los tradicionales partidos de pretemporada, entre cinco y ocho de media, que comienzan a finales de agosto.
En resumen, la suma de todos estos compromisos puede oscilar entre 86 y 121 partidos en una sola temporada. Una carga que pone en entredicho la salud y el rendimiento de los jugadores a medio plazo. Está muy claro hasta dónde puede llegar la exigencia. La pregunta ya no es cuántos partidos más se pueden añadir, si no cuántos más pueden resistir los cuerpos de quienes los disputan.