El Casademont Zaragoza sigue sin reaccionar (92-82)

por Roberto Anidos publicado en ACB Crónica

El Casademont sigue sin reaccionar. En otro partido tedioso, trabado y anárquico, muy deficiente, el cuadro aragonés cayó en Manresa (92-82) ante rival más equilibrado, más concentrado, más intenso, más dinámico, más cuajado, más seguro de sus fuerzas y mucho mejor trabajado por su entrenador

Y eso que el equipo catalán compareció a la cita con importantes ausencias en sus filas: no actuó el escolta estadounidense Matt Janning, quien se desplazó a su país por motivos personales, ni tampoco los bases Dani Pérez y Jonathan Tabu, ambos por lesión. Sin embargo, fue mejor que su rival en todos los órdenes del juego y estiró aún más la negativa trayectoria de los zaragozanos. El Casademont, de hecho, encaja su sexta derrota consecutiva en la Liga Endesa, tras haber perdido anteriormente con el Joventut de Badalona (95-100), el Barcelona (107-88), el Estudiantes (104-113), el Herbalife Gran Canaria (84-76) y el Valencia Basket (76-85).

Harris, por el Casademont, y Sima, por el Manresa, monopolizaron las primeras acciones de sus respectivos equipos, en unos primeros compases de juego lento, plano y previsible (4-4). Poco después, sin embargo, los locales obtuvieron una renta de cinco puntos (9-4), con un triple liberado de Rafa Martínez y un contragolpe culminado por Juan Pablo Vaulet. Comenzaban las dudas en el conjunto zaragozano, quienes lograron sobreponerse, ya en el ecuador del primer acto, con dos lanzamientos desde el perímetro, primero de San Miguel y posteriormente de Robin Benzing. Fue el propio San Miguel, en el siguiente ataque de los visitantes, quien igualó la contienda con una penetración (12-12). Y aunque el Manresa, con Sima gobernando la pintura, enseguida recuperó el mando (15-12), los aragoneses reaccionaron con dos buenas acciones ofensivas de Elias Harris y Dylan Ennis, y un certero disparo de Robin Benzing desde más allá del arco (15-19). Por entonces, el Casademont había aumentado su aplicación defensiva, al mismo tiempo que su oponente rebajaba drásticamente su rendimiento con las primeras rotaciones. Al cierre del acto inaugural, los de Sergio Hernández sólo habían encajado 15 puntos, y contaban con la máxima diferencia del choque (15-21).

El Casademont dilapidó su renta con una facilidad sorprendente, lastrado por las malas lecturas de juego de Rasheed Sulaimon. Sin ritmo, velocidad ni criterio, la escuadra visitante permaneció sin anotar los primeros seis minutos y medio del cuarto; un desatino inusual que los catalanes aprovecharon no sólo para voltear el marcador (23-21), sino también para edificar una distancia de cinco tantos (26-21) con las canastas de Makai Mason y Scott Eatherton. Fue Brussino -enérgico, decidido, valiente- quien puso fin al desacierto ofensivo de los zaragozanos con dos grandes acciones individuales. Pese a la irrupción del argentino, y aunque Ennis dejó algún pequeño destello de su calidad, el cuadro aragonés alcanzó el intermedio en desventaja, tras haber anotado sólo 9 puntos en los últimos 10 minutos de la primera mitad (36-30).

El Manresa, muy incisivo, aumentó su renta al poco de la reanudación, con un parcial de 6-0 en apenas 90 segundos, castigando el desconcierto de los zaragozanos en los dos lados de la pista (42-30). Llegaron entonces las prisas, las precipitaciones, la ansiedad; y el cuadro local hurgó en la herida, favorecido por un oponente sin apenas capacidad de reacción y sin una propuesta colectiva solvente. En un partido alocado, emergieron la figuras de Dylan Ennis y Robin Benzing para liderar una posible remontada. El canadiense (8 puntos) y el alemán (6) por fin encontraron fisuras en la defensa de los catalanes, especialmente desde el perímetro. Una reacción insuficiente ante el mejor desempeño de los locales. El conjunto de Pedro Martínez pudo alcanzar la media hora con una sólida renta en el marcador (62-50), el justo premio a su mejor desempeño; pero fue penalizado por tres acciones muy negativas -un desajuste defensivo, una falta antideportiva y una pérdida de balón- en el último minuto, que se tradujeron en un 0-8 de parcial (62-58). Al término del tercer cuarto, la ventaja del Manresa era de seis tantos (64-58).

En el tramo final, el Casademont fue un equipo apocado, indeciso, timorato, sin soluciones en ataque y sin la solidez que demandaba el partido en las labores de contención. Y aunque se situó a sólo siete puntos de distancia (82-75), a dos minutos de la conclusión, el conjunto de Sergio Hernández nunca aspiró efectivamente a la victoria.

fuente: elheraldo.es · acb photo