El FIATC Girona ya sabe lo que es ganar en Europa. Lo consiguió el martes en Fontajau, ante 2.873 espectadores, con un 87-75 al Dinamo de Bucarest en la primera jornada de la FIBA Europe Cup. No jugó un buen partido. Volvió a fallar mucho desde fuera y concedió demasiado cerca del aro, pero lo sacó adelante con el rebote ofensivo y con un último cuarto en el que por fin consiguió frenar al rival.
Llegaba además con una herida reciente. Tres días antes había encajado un 118-78 en el Buesa Arena, y el partido ante un rival que venía de la fase previa era una buena ocasión para cambiar de tema. Lo hizo, aunque le costó más de lo previsto.
Una primera parte sin dueño
Mac McClung firmó la primera canasta del Girona en una competición europea. A partir de ahí, el primer cuarto fue un intercambio de golpes hasta que el escolta estadounidense, triple campeón del concurso de mates de la NBA, terminó un parcial de 9-0 con una canasta a aro pasado que levantó a la grada (21-13). El Dinamo, que perdió nueve balones solo en ese cuarto, no se descolgó. Cerró el periodo con un arreón para quedarse a cuatro puntos (23-19).
El arranque del segundo cuarto fue del equipo rumano. Un 2-8 en tres minutos obligó a Moncho Fernández a pedir tiempo muerto. Derrick Marks metió después los dos primeros triples de su equipo y puso al Dinamo por delante (34-37). Los visitantes vivían del uno contra uno de sus cinco estadounidenses, que anotaron el 95% de sus puntos en la primera mitad, y del acierto cerca del aro, por encima del 75% en tiros de dos.
El Girona no conseguía imponer el ritmo alto con el que quiere jugar, pero encontró la respuesta en el último tramo antes del descanso. Stanley Whittaker, Pep Busquets y McClung encadenaron tres triples para darle la vuelta al marcador y llegar al intermedio con ventaja (47-44). Hasta ahí, el marcador había cambiado de manos 18 veces.
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El rebote ofensivo, el salvavidas
El tercer cuarto siguió igualado y dejó al descubierto el problema del Girona. En tiros de dos anotaba casi veinte puntos porcentuales menos que su rival (48% frente a 68%), y desde el triple volvió a quedarse por debajo del 30%, ya por tercer partido consecutivo. Lo que lo mantuvo en el partido fue el trabajo bajo el aro rival: terminó con 22 rebotes ofensivos, más que defensivos. Gracias a esas segundas oportunidades llegó al último cuarto por delante, con una entrada de McClung que dejó el 65-63.
Diez minutos de defensa
El partido se decidió en el cuarto final. El Girona dejó de perder la pelea en la pintura, cerró mejor su aro y se escapó con un parcial de 18-7 que puso el 85-73 a pocos minutos del final. Fue su máxima ventaja, doce puntos, y ya no hubo reacción rumana. El Dinamo, que había ganado por un punto el segundo y el tercer cuarto, solo anotó 12 en el último.
McClung terminó como máximo anotador local con 16 puntos, seguido de Martinas Geben (13), David N'Guessan (12), Whittaker (11) y Jassel Pérez (10). Fue una victoria muy repartida, con siete jugadores del Girona en dobles dígitos de valoración. En el Dinamo, Stark, Marks y Roberts se fueron a 18 puntos cada uno, pero entre los tres sumaron 54 de los 75 de su equipo.
El Girona vuelve a la Liga Endesa el sábado 10 de octubre (21:00) en Lugo, ante un Río Breogán que llega invicto tras dos jornadas.