El problema incómodo de los Lakers: LeBron James ya no mejora al equipo

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Durante veinte años, la ecuación fue simple en la NBA: si LeBron James estaba en tu equipo, ese equipo era automáticamente mejor. Su impacto fue tan descomunal que durante dos décadas resultó casi imposible cuestionar su presencia dentro de cualquier proyecto deportivo.

Pero la temporada actual de los Los Angeles Lakers está empezando a plantear una pregunta incómoda que hasta hace poco parecía casi sacrílega: ¿y si LeBron ya no está ayudando tanto como antes?

El detonante ha sido el reciente rendimiento del equipo sin él. En ausencia del veterano alero, los Lakers han ganado tres partidos consecutivos con claridad, incluyendo victorias ante rivales competitivos como los New York Knicks y los Minnesota Timberwolves. Un simple vistazo podría interpretarlo como una coincidencia dentro de la larga temporada NBA. Sin embargo, cuando se analizan los números globales, el panorama resulta más revelador.

Los Lakers presentan un balance de 14-7 cuando LeBron no juega, un ritmo que proyectado a 82 partidos equivaldría aproximadamente a 56 victorias. Con James en pista, el registro es 26-18, lo que trasladado a una temporada completa se quedaría en torno a 49 triunfos.

La diferencia no convierte automáticamente a LeBron en el culpable del rendimiento colectivo, pero sí rompe un patrón histórico: por primera vez en su carrera, su presencia no parece elevar el rendimiento del equipo.

Las métricas avanzadas refuerzan esa sensación. El llamado swing rating, que mide la diferencia de puntos por cada 100 posesiones cuando un jugador está en pista, muestra que los Lakers están siendo superados por dos puntos cada 100 posesiones con James jugando. La temporada pasada ya había señales similares, con un diferencial negativo de -5,3.

No es el tipo de dato que se espera cuando uno de los mejores jugadores de todos los tiempos está sobre la cancha.

El análisis de quintetos añade todavía más gasolina al debate. La alineación formada por **LeBron James, Luka Dončić, Austin Reaves, Deandre Ayton y Rui Hachimura presenta un -3,9 de plus/minus por partido. Según los registros disponibles desde 2007-08, se trata del peor quinteto titular de LeBron en 19 temporadas.

Ni siquiera los equipos que rodearon a James en sus primeros años en Cleveland funcionaron tan mal. Aquel quinteto formado por Joe Smith, Sasha Pavlovic, Delonte West y Anderson Varejao registró un diferencial de -2,8, mejor que el actual grupo angelino pese a tener mucho menos talento. Entonces, ¿qué está pasando realmente en los Lakers?

El primer problema parece evidente: encaje ofensivo. El quinteto titular reúne a tres manejadores de balón de élite —LeBron, Doncic y Reaves— que históricamente han rendido mejor cuando el ataque pasa por sus manos. Compartir ese espacio ofensivo no siempre genera sinergia; a veces simplemente provoca redundancia.

Durante gran parte de su carrera, James estuvo rodeado de jugadores que complementaban su estilo. En Miami compartía protagonismo con Dwyane Wade mientras Chris Bosh actuaba como finalizador. En Cleveland, Kyrie Irving era el generador exterior y Kevin Love asumía un rol más secundario. Incluso en el título de 2020 con los Lakers, Anthony Davis funcionaba principalmente como ejecutor.

El escenario actual es distinto: tres creadores dominantes en la misma estructura ofensiva. A eso se suma otro problema evidente: la defensa. Ninguno de los tres —James, Doncic o Reaves— destaca especialmente en ese apartado a estas alturas, lo que convierte al quinteto en un grupo vulnerable cuando el rival acelera el ritmo.

Y, por supuesto, existe un factor imposible de ignorar: la edad. LeBron tiene 41 años y acumula más de 60.000 minutos disputados en la NBA sin contar playoffs ni competiciones internacionales. Sus métricas avanzadas reflejan un descenso progresivo. Su BPM (3,1) es el más bajo desde su temporada de novato, mientras que su WS/48 (0,118) representa el segundo peor registro de toda su carrera.

Nada de esto significa que LeBron haya dejado de ser un jugador extraordinario. A sus 41 años sigue produciendo a un nivel que sería élite para la mayoría de jugadores de la liga. Pero también significa algo que hasta ahora casi nunca había ocurrido: los Lakers ya no giran alrededor de LeBron.

Hoy el proyecto pertenece a Luka Doncic. La gran incógnita es si James está dispuesto a adaptar su rol a esa nueva realidad. Si reduce su volumen de balón, mejora su eficacia exterior —actualmente en torno al 31% en triples— y se adapta a jugar más acciones sin balón, el equilibrio del equipo podría cambiar.

La historia ha demostrado muchas veces que nunca conviene apostar contra LeBron James. Pero por primera vez en dos décadas, los números ya no lo defienden por sí solos.