España se pasea ante Chipre y acaricia los octavos de final, 91-47

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España apenas sudó para sellar su segunda victoria en el FIBA EuroBasket 2025. La anfitriona Chipre, número 84 del ránking FIBA y debutante en la competición, apenas pudo oponer resistencia en un partido que se resolvió prácticamente en los primeros minutos. El marcador final, 91-47, reflejó la abismal diferencia entre ambas selecciones

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El encuentro duró poco más de ocho minutos, el tiempo que tardó el marcador en señalar un 19-9 que dejó claro el rumbo de la tarde. Desde ese momento, solo hubo un equipo en cancha. Para España, el duelo fue un entrenamiento con público, un respiro dentro de un calendario comprimido, y una ocasión ideal para preparar los dos verdaderos exámenes que restan en el grupo: Italia y Grecia. Con este trámite resuelto, la selección de Sergio Scariolo tiene ya pie y medio en los octavos de final de Riga. El más beneficiado de la desigualdad fue Willy Hernangómez, que impuso su físico desde el salto inicial. Cerró el choque con 19 puntos y 8 rebotes, y al término del primer cuarto sumaba los mismos puntos que toda Chipre (9). Incluso firmaba una valoración de 14 créditos, más que todo el equipo rival, que apenas alcanzaba 8. España, sin necesidad de emplearse en defensa, veía cómo los chipriotas se estrellaban una y otra vez en ataque. https://youtu.be/PaU5QhO-ZXU?si=eNdh_QilWldgul2t El segundo cuarto sirvió para que Juancho Hernangómez encadenara los primeros nueve puntos del periodo antes de torcerse un tobillo, y para que Darío Brizuela aportara espectáculo: chistes con los rivales en los tiros libres, dos triples consecutivos y un marcador ya demoledor al descanso (40-17). Para entonces, Chipre acumulaba un 1/9 en triples, perdía el rebote 27-10 y no había capturado ni un solo rebote ofensivo. El seleccionador aprovechó la ocasión para rotar. Nadie superó los 21 minutos en pista y probó distintas variantes: quintetos pequeños con Juancho y Pradilla como interiores, o formaciones grandes con Aldama y Sima compartiendo zona. También hubo espacio para que Parra ejerciera de ala-pívot. El técnico no se relajó, corrigiendo y exigiendo intensidad incluso con diferencias de más de 30 puntos. La acción más vistosa llegó al final del tercer cuarto, cuando Joel Parra anotó un lanzamiento desde más allá del medio campo que elevó la ventaja a 70-29. España rozó la mayor paliza de su historia en un EuroBasket (49 puntos), pero la relajación del último cuarto, con un parcial más equilibrado (21-18), frenó el récord. La diferencia final se quedó en 44 puntos, suficiente para reafirmar el dominio español en una tarde sin historia. Ahora, con el trámite chipriota en el retrovisor, España apunta a los duelos de verdad: Italia y Grecia, donde se medirá el verdadero pulso de su candidatura.