Durante veinte minutos, Francia hizo creer que setenta y tres años de espera podían terminar en oro. Se fue al descanso por delante, con ocho triples anotados de catorce y con Gabby Williams gobernando el partido. Después llegó el tercer cuarto: 30-12 para Estados Unidos y final resuelta. 97-79 y quinto título mundial consecutivo.
Una primera mitad francesa
Chelsea Gray abrió el partido con seis puntos sin fallo, pero la respuesta de Gabby Williams igualó pronto el marcador. Estados Unidos empezó entonces a atascarse en ataque y Francia aprovechó: un triple de Valeriane Ayayi y otro de la propia Williams pusieron la máxima gala (17-31).
Breanna Stewart y Jackie Young sostuvieron a las suyas para que la diferencia no creciera más, pero el acierto exterior francés y los buenos minutos de Janelle Salaun dando descanso a Williams mantuvieron el mando galo hasta el 43-45 del intermedio, recortado por un triple de Caitlin Clark sobre la bocina.
Y un tercer cuarto que lo cambió todo
Estados Unidos salió de vestuarios con otra energía. Contuvo a Gabby Williams, se apoyó en el acierto de Jackie Young y firmó un parcial de 30-12 que dio la vuelta al marcador y obligó a Jean-Aimé Toupane a parar el partido (54-47).
A partir de ahí, Francia se descosió. La intensidad defensiva de las de Kara Lawson provocó una sucesión de pérdidas que abrieron una brecha definitiva antes del último cuarto (73-57).
Dominique Malonga dio la cara en los minutos finales, pero ya no había partido.
La medida del dominio
Breanna Stewart terminó con 22 puntos y 30 de valoración. Jackie Young sumó 18, Kahleah Copper 15, Gray y Clark 12 cada una. Por Francia, Malonga firmó 21 y Williams 20.
El dato que mejor explica lo que significa este título es otro: desde la edición de 2002, Estados Unidos ha ganado 48 de los 49 partidos que ha disputado en un Mundial. Su única derrota en ese periodo llegó en 2006. Este es su duodécimo oro mundial y el quinto consecutivo.
Una española en la final
Hubo presencia española sobre la pista, aunque no con camiseta. Ariadna Chueca formó parte del trío arbitral de la final junto al panameño Julio Anaya y el letón Gatis Salins, un reconocimiento que llega el mismo día en que la selección se colgaba el bronce ante Alemania.