Fin de la era Buss en los Lakers: la familia vende su último 17,8% y Jeanie pierde el mando

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Cuarenta y siete años después, los Buss sueltan del todo los Lakers. La familia ha decidido vender su 17,8% restante de la franquicia a los nuevos propietarios mayoritarios, Josh Kushner y Bob Iger, según adelantó Shams Charania en ESPN con una declaración de la propia familia. Consumada la operación, Jeanie Buss dejará de ser gobernadora del equipo, cargo que ocupa desde la muerte de su padre en 2013.

La despedida, eso sí, no es unánime. La propia Jeanie impugnó la venta horas después a través de su abogado, en el último episodio de una guerra fratricida que viene de lejos. Pero el mecanismo que sus hermanos han activado deja su posición muy debilitada.

La cláusula que lo decide

El instrumento estaba escrito desde 2025. Cuando la familia vendió el control a Mark Walter, el acuerdo incluyó una cláusula de acompañamiento que permitía al fideicomiso sumarse a cualquier venta posterior de Walter con la misma valoración, y para activarla bastaban cuatro de los seis votos de los hermanos.

Cinco la han ejercido: Jim, Johnny, Janie, Joey y Jesse. Jeanie, según fuentes citadas por ESPN, ni siquiera respondió a una votación que llevaba abierta desde el martes anterior, convocada tras una reunión de urgencia del vicepresidente financiero del club para tratar la disolución del fideicomiso. En aquella reunión, detalle no menor, nadie mencionó que Walter estuviera a punto de revender la franquicia.

El comunicado familiar tiene tono de epitafio: han decidido vender las acciones restantes al grupo de Iger, aman a los Lakers y a su afición, y consideran que es el momento de aprovechar la oportunidad y salir con elegancia mientras pueden.

La resistencia de Jeanie

La respuesta de la gobernadora llegó por carta. Su abogado, Adam Streisand, remitió un escrito a los representantes de sus hermanos en el que sostiene que ella no ha consentido la venta y que cualquier votación es nula de origen, apoyándose en una orden judicial de 2017 que la designa propietaria controladora de por vida y que obliga a los cofideicomisarios a preservar el 15% mínimo que exige la NBA para mantener ese estatus.

El escrito acusa además a Joey y Jesse Buss de filtrar información falsa y difamatoria a ESPN, dentro de lo que describe como un patrón de años para dañar a la sucesora elegida por su padre. Ambos, conviene recordarlo, fueron despedidos de sus cargos en el club el pasado noviembre.

El problema de esa defensa es que apunta al lugar equivocado. La orden de 2017 regula el fideicomiso familiar; la cláusula de acompañamiento es un derecho contractual ligado a la venta a Walter, y ahí los números están en su contra. De hecho, aunque lograra bloquear la venta del 17,8%, eso no afectaría a la operación principal entre Walter, Kushner e Iger: solo dejaría a la familia como socia minoritaria de un proyecto que ya no controla.

La promesa que duró diez meses

Hay una ironía amarga en todo esto. El acuerdo con Walter de 2025 garantizaba a Jeanie el cargo de gobernadora hasta 2030. Esa garantía ha saltado por los aires en menos de un año, porque Walter revendió a Kushner e Iger por 12.500 millones de dólares, la valoración más alta de la historia del deporte, embolsándose unos 2.500 millones de plusvalía en catorce meses.

Con las acciones de los Buss incorporadas, Kushner e Iger controlarán en torno al 83% de la franquicia que Jerry Buss compró en 1979 por 67,5 millones y que bajo su familia ganó once anillos, el último en 2020.

Lo que falta para el cierre

Queda un último trámite. La operación necesita la aprobación del consejo de gobernadores de la NBA, que se reúne el 15 y el 16 de septiembre en Nueva York, y Kushner debe desprenderse antes de su participación minoritaria en los Miami Heat.

Hasta entonces, la impugnación de Jeanie tiene más pinta de posición negociadora, o de antesala de un pleito por daños, que de bloqueo real. La era Buss, salvo sorpresa, ha terminado.