Greg Oden: Un “gran” juguete roto

por José María Santiago publicado en NBA Opinión

Para una franquicia, una buena o mala elección de una primera ronda del Draft marca el futuro del equipo para los próximos años, porque un acierto hace que puedas construir un proyecto ganador y un error hipotecar al equipo durante años. En Portland Trail Blazers lo saben muy bien, porque lo han vivido en sus propias carnes con dos historias muy similares

En el Draft del año 1984 se produjo uno de los mayores errores de la historia de la NBA. Houston eligió a Hakeem Olajuwon como nº 1 (una buena elección teniendo en cuenta que Rockets lograron 2 anillos en los años de 1994 y 1995). Posteriormente, le tocó elegir a Portland en el nº 2 y cuando parecía que iba a elegir a Michael Jordan, decidió hacerse con los servicios de Sam Bowie, un pívot de 2,16M que no pudo despuntar debido a las lesiones que sufrió en los cuatro años que estuvo en los Blazers. Portland buscaba hacer un proyecto con Bowie dominando en la pintura y Clyde Drexler haciéndolo desde el perímetro, que finalmente no se produjo. Posteriormente Chicago escogió en el nº 3 a Jordan y el resto de la historia todos la conocemos…

Veintitrés años más tarde, la historia volvió a repetirse. A Portland le tocaba elegir en el puesto nº 1 del Draft del 2007, en el que dos jugadores destacaban por encima de todos: el pívot Greg Oden y el escolta Kevin Durant. Cómo los Blazers ya tenían cubierta la posición de escolta con Brandon Roy (un jugador de una calidad excelsa, pero que se tuvo que retirar prematuramente por problemas en sus rodillas), decidió contratar a Greg Oden para intentar construir un proyecto con estos dos jóvenes jugadores que estaban llamados a dominar la competición y hacer de Portland un equipo ganador.

Desde un principio se comprobó que la elección había sido un error. Oden se lesionó en la pretemporada y no jugó ni un partido en su primera temporada, mientras Kevin Durant se convirtió en el Rookie del Año ese mismo año, hasta llegar a ser en la actualidad, una de las grandes estrellas de la NBA.

En la segunda temporada el pívot de Blazers disputó 61 partidos en los que sus números no fueron llamativos y en la tercera participó en 21, antes de volver a caer lesionado.

Oden un jugador de 2,13 M de altura y 113 Kg llegó a disputar tan sólo 105 partidos en las siete temporadas que estuvo en la Liga en los que promedió 8 puntos, 6,2 rebotes y 1,2 tapones. Un jugador con un cuerpo espectacular y un gran poderío muscular que no pudo demostrar su potencial por sus problemas de rodillas que son de auténtico cristal.

Los problemas físicos, unidos a que tampoco demostró ser fuerte mentalmente (se le acusaba de ser como un niño), agotaron la paciencia entre otros, de la gerencia de los Blazers.

El jugador nacido en Buffalo, tocó fondo y vivió un calvario en el año 2016, cuando cayó en depresión mientras intentaba relanzar su carrera en China como jugador. El uso de alcohol y pastillas se convirtieron en su compañero de viaje.

Por fortuna, en la actualidad, a sus 33 años (precisamente hoy es su cumpleaños) y una vez retirado, es asesor de deportistas, a los que ayuda a cómo gestionar la fama y su dinero.

Sin duda nos encontramos con el ejemplo de lo que podría haber sido y no fue, de un “gran” juguete roto.

Foto: The Globe and Mail