Hablamos con Lucas Sánchez, único representante español en el Basketball Without Borders de Los Angeles

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Lucas Sánchez fue el único jugador español presente en el Basketball Without Borders de Los Ángeles 2026, una de las citas internacionales de mayor prestigio en el desarrollo de talento joven organizada por la NBA y FIBA. En una entrevista concedida a Piratas del Basket y al Mundo Deportivo justo al terminar el evento, el base vinculado al BAXI Manresa analizó su experiencia en Estados Unidos, las diferencias competitivas con el baloncesto europeo, su proceso formativo junto al primer equipo y su visión de futuro, marcada por la adaptación, el aprendizaje táctico y la exigencia del alto nivel.

— ¿Qué te ha parecido todo el ambiente del All-Star, las dimensiones, las atracciones que montan alrededor del evento?
La verdad es que impresiona mucho. Todo es enorme, muy bien montado, con muchísimas actividades alrededor del All-Star. Está muy bien organizado y es una experiencia muy guay.

— ¿Y jugar aquí, en una instalación como esta, con los murales de Kobe Bryant, las salas, los vestuarios de los campeones, los trofeos… impresiona?
Sí, bastante. También se ven los trofeos de la NBA y eso impacta mucho. Cuando estás jugando no te das cuenta, pero la primera vez que entré aquí pensé: “esto es tela”.

— Tú que ya estás acostumbrado a competir en otros torneos, ¿qué notas más en la diferencia? ¿La exuberancia física o que el jugador europeo tiene una base técnica que aquí todavía no tienen?
Yo creo que en cuanto al juego es todo bastante parecido. Físicamente sí que hay algunos jugadores superiores a otros, pero no creo que sea algo de continentes, sino más bien de personas. Desde mi punto de vista, más que en lo técnico, donde sí creo que me manejo bien es en lo táctico.

— Al final tú ya estás jugando a un nivel profesional en España. ¿Eso marca una diferencia en el día a día respecto a estos chicos?
Sí, porque aquí hay muchos jugadores que están en high school y tienen sus jugadas y sistemas, pero no es lo mismo. Yo, por ejemplo, entrenando con el primer equipo, trabajo con una exigencia mucho mayor: estar más centrado, tener mucha carga mental y también física. Creo que eso se nota un poco.

— En Manresa, ¿qué es lo que más estás aprendiendo ahora mismo?
Con el primer equipo, sobre todo, a estar siempre conectado a la jugada. No puedes despistarte ni un segundo, porque si pierdes a tu hombre ya no sabes dónde está. Es estar concentrado en todo momento, tanto en ataque como en defensa, entender cuándo ayudar y cuándo no. No se trata tanto de defender uno contra uno, sino de hacerlo como equipo.

— ¿Y con Diego Ocampo, qué tal?
Muy bien. Nos aprieta mucho a los jóvenes, nos exige cada día para que sigamos mejorando y podamos entrenar con el primer equipo.

— Piratas del Basket es un medio gallego y Ocampo también lo es, así que expláyate un poco más. No nos digas solo que es buen entrenador.
Yo empecé a entrenar con él hace dos veranos, justo después de acabar el Europeo Sub-16. Me llamó para hacer la pretemporada y el primer día habló conmigo. Me dio mucha tranquilidad, sobre todo al principio, diciéndome que no intentara hacerlo mejor que los demás, porque ellos ya eran profesionales y físicamente había mucha diferencia. Me dijo que me centrara en aprender, porque luego, cuando volviera a jugar con los míos, todo eso ya lo tendría ganado.

— ¿Qué te está aportando la Liga U?
Es una liga muy chula. Normalmente, partidos contra equipos como Valencia o Madrid solo los juegas en campeonatos de España, una vez al año. La Liga U te permite disputar ese tipo de partidos de alto nivel durante semanas, de forma continuada, y no solo en un torneo puntual.

— Has participado en Basketball Without Borders como jugador de Manresa. ¿Cómo explicas allí lo que es el club?
Manresa es un club de baloncesto con un ADN muy claro: luchar hasta el final. Cada balón tiene que ser tuyo, cada balón suelto hay que pelearlo, tirarse al suelo y competir siempre.

— ¿Y cómo explicas lo que es la ciudad de Manresa? Allí muchos solo conocen Barcelona.
Yo no vivo en Manresa, estoy en Sant Cugat, pero la gente allí es muy cercana. Recuerdo un partido de EuroCup en el Pavelló Nou Congost: al terminar, fuimos a chocar la mano con la gente y todos fueron muy amables, sobre todo con los jóvenes.

— A nivel de jugador, ¿qué perfil crees que puedes llegar a ser?
Me puedo adaptar bastante al equipo. Suelo jugar de base, pero en momentos puntuales también puedo hacerlo de escolta porque tengo buen tamaño. Creo que puedo aportar en diferentes roles según lo que necesite el equipo.

— ¿Te sientes más cómodo anotando o asistiendo?
Depende mucho del partido. Si soy yo quien tiene la ventaja, igual tengo que forzar un poco más y anotar. Pero si la ventaja la tiene otro compañero, intento buscarlo más a él.

— Viéndote estos días, da la sensación de que priorizas el pase y el juego colectivo antes que forzar tiros.
Sí, aquí además es complicado porque te juntas con gente que conoces desde hace tres o cuatro días. Es difícil crear química tan rápido y montar jugadas. Hay más sistemas generales y cuesta más jugar algo elaborado, así que intento priorizar el juego.

— Muchos jóvenes están dando el salto a la NCAA. ¿Te ves yendo a college a corto plazo?
Es una opción, pero ahora mismo no pienso mucho en el futuro. Estoy centrado en la Liga U, en el equipo U18 de Manresa y en hacerlo lo mejor posible. El objetivo es llegar a la Final Four para ir al Campeonato de España y ganar el máximo número de partidos en la Liga U. Lo que tenga que venir, ya vendrá.

— Tienes amigos jugando en la NCAA. ¿Qué te cuentan de la experiencia?
Me hablan muy bien de ella. Es distinta a España, no mejor ni peor, simplemente diferente. Sobre todo destacan los horarios: en pretemporada empiezan muy pronto, a las seis de la mañana para correr, con mucho trabajo físico. Aquí estamos más acostumbrados a entrenar por las tardes.

— ¿Crees que en España cada vez es más complicado para los jóvenes encontrar sitio en ACB y por eso muchos miran hacia Estados Unidos?
Depende mucho del nivel y de la persona. Ir a la NCAA te permite formarte, ganar físico y músculo, y luego incluso volver. Yo ahora mismo en Manresa estoy bien y cómodo. Depende de cada jugador.