La dinámica positiva que había acompañado a Joel Embiid en las últimas semanas se ha visto interrumpida. El pívot de los Philadelphia 76ers suma cuatro partidos consecutivos sin participar, una circunstancia que coincide con el regreso a la competición tras el parón del All-Star.
Las primeras bajas llegaron antes del descanso, cuando unas molestias en la rodilla derecha le dejaron fuera en los dos compromisos previos. Tras la pausa, la situación no se ha resuelto: el camerunés tampoco ha estado disponible en los dos encuentros posteriores y, según informó ESPN, también ha arrastrado molestias en la espinilla.
El contexto resulta llamativo. Antes de esta racha de ausencias, Embiid había disputado 18 de los últimos 22 partidos del conjunto de Pensilvania, una secuencia que apuntaba a cierta continuidad física. Sin embargo, este nuevo escenario obliga a gestionar la situación con cautela.
El técnico Nick Nurse ha optado por un tono prudente. Explicó recientemente que el jugador estuvo trabajando sobre la pista y que las sensaciones eran positivas, aunque confirmó que habrá una reunión con los servicios médicos para evaluar con mayor precisión su estado.
No se ha comunicado ninguna lesión grave, pero la evolución de Embiid vuelve a situarse en el centro de la actualidad de Philadelphia, pendiente ahora del dictamen médico que determine los próximos pasos.