En una noche en la que Houston coqueteó varias veces con la remontada y en la que Denver tuvo que sacar recursos de campeón para no desmoronarse, Nikola Jokić volvió a ser la respuesta a cada problema. El serbio firmó 34 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias, quedándose a un suspiro de otro triple-doble, y guió a los Nuggets a un triunfo trabajado por 112-109 ante unos Rockets que venían en plena racha.
El partido no solo exigió liderazgo, sino resistencia. Jokić anotó 24 de sus 34 puntos en la segunda parte, con un nivel de eficacia quirúrgico (11/20 en tiros de campo), mientras Jamal Murray sostuvo la ofensiva exterior con 26 puntos y 10 asistencias, clave en el tramo final. Desde el banquillo, Tim Hardaway Jr. añadió 12 puntos en un encuentro donde Denver lanzó para un notable 53%.
El triunfo deja a los Nuggets con 2-1 en la NBA Cup, a la espera del duelo del 28 de noviembre ante los Spurs que decidirá su suerte en el grupo. Houston, por su parte, cae a 1-2, con su último partido del torneo programado ante los Warriors.
En el lado texano, la derrota solo se entiende por la exigencia del rival. Reed Sheppard firmó la mejor actuación de su carrera: 27 puntos, con 20 antes del descanso (8/11 en tiros, 4/6 desde el triple). Una exhibición de talento y agresividad. Amen Thompson aportó 22 puntos y 7 rebotes, Jabari Smith Jr. se fue hasta 21 puntos y 11 rebotes, mientras Alperen Sengun (14) y Kevin Durant (13) completaron un reparto ofensivo amplio en un equipo que lanzó al 44%.
Houston llegó al último cuarto con ventaja (92-87), pero la respuesta de Denver fue inmediata: un parcial de 20-9 que cambió la dinámica y llevó a los Nuggets a controlar el cierre. Dos tiros libres de Murray colocaron el 110-104 con solo 23 segundos por jugarse, pero los Rockets apretaron hasta el final. Smith acercó a los suyos con un triple (110-109) a falta de cinco segundos, obligando a Denver a ejecutar con precisión.
Jokić no titubeó: dos tiros libres limpios, 112-109. En la última acción, Sengun probó suerte desde más allá de medio campo, pero el balón no encontró aro.
La única noticia negativa para Denver llegó temprano: Aaron Gordon volvió a lesionarse. Apenas habían pasado tres minutos y medio cuando una caída en penetración le obligó a irse al vestuario por una nueva molestia en el isquiotibial derecho, el mismo problema que ya le había dejado fuera en el duelo anterior ante los Pelicans.
Denver salió de Houston con el triunfo, pero también con el recordatorio de que necesitará a todos sanos pronto. Lo que sí quedó claro esta noche es que, en los momentos pesados, el equipo sigue encontrando seguridad donde siempre: en las manos y en la cabeza de Nikola Jokić.