El genio de Sombor volvió a imponer su ley en Denver. Nikola Jokić firmó otra actuación para enmarcar con 32 puntos, 14 rebotes y 14 asistencias, conduciendo a los Nuggets a una victoria convincente frente a los Pacers (117-100). Con este triunfo, el vigente campeón completó una barrida impecable de cuatro encuentros en casa y confirmó que, con su estrella al mando, no hay tropiezo que los desestabilice.
El serbio selló su sexto triple-doble en nueve partidos, una cifra que refuerza su candidatura a un nuevo MVP y que alcanzó en el tercer cuarto, tras asistir a Cam Johnson en una jugada que provocó la ovación inmediata del Ball Arena. Aunque cometió ocho pérdidas —su máximo del curso—, su control del ritmo y la precisión de sus lecturas volvieron a ser determinantes.
Denver afrontó la cita con rotaciones obligadas. Jamal Murray descansó por molestias en la pantorrilla izquierda y Aaron Gordon, con problemas en el isquiotibial, tampoco estuvo disponible. En su lugar, Jalen Pickett y Peyton Watson asumieron la titularidad, destacando especialmente este último con 16 puntos, su mejor actuación de la temporada.
Del otro lado, Indiana prolongó su mal momento con la octava derrota en nueve partidos, pese al esfuerzo de Aaron Nesmith (25 puntos) y del recuperado Andrew Nembhard (22 puntos), que reapareció tras una lesión en el hombro. El recién llegado Monte Morris, que apenas llevaba un día con el equipo, sumó un punto en 15 minutos.
Los Pacers llegaron a acercarse a tres puntos en el tercer cuarto (64-61), pero los Nuggets respondieron con temple y jerarquía. Cerraron el periodo con una renta de 13 y no miraron atrás. En el último tramo, Jokić puso la guinda con un triple desde el frontal que elevó la diferencia a 21 (109-88), desatando una ovación que volvió a confirmar lo evidente: cuando el dos veces MVP juega así, Denver es prácticamente intocable.