Kyle Filipowski: la rutilante estrella de la Summer League NBA
Kyle Filipowski se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la NBA tras una carrera universitaria brillante en Duke y una irrupción notable en su primer año como profesional, pero ha sido en esta Summer League 2025, donde el interior ha dado un golpe sobre la mesa confirmando sus indudables cualidades
Nacido el 7 de noviembre de 2003 en Middletown, Nueva York, este ala-pívot de 2,11 metros se formó en una familia con fuerte tradición baloncestística. Durante su paso por la NCAA, fue la referencia del mítico programa de los Blue Devils, siendo nombrado Rookie del Año de la ACC y MVP del torneo de conferencia en su año como freshman. Su evolución como sophomore le permitió consolidarse como uno de los mejores interiores del país, con promedios de 16,4 puntos y 8,3 rebotes, antes de declararse elegible para el draft.
A pesar de su gran rendimiento universitario, Filipowski fue elegido en el puesto 32 del Draft de 2024 por los Utah Jazz, una posición más baja de lo esperado debido a cuestiones extradeportivas. Su compromiso con Caitlin Hutchison, una mujer mayor que él, generó cierta controversia pública que, según algunos analistas, afectó negativamente a su imagen en los despachos NBA. No obstante, el jugador no tardó en revertir cualquier duda en la pista: en su temporada de novato, disputó 72 partidos con promedios de 9,6 puntos, 6,1 rebotes y 1,9 asistencias, con un notable 50,2 % de acierto en tiros de campo.
La gran consagración de Filipowski llegó en el verano de 2025, cuando fue elegido MVP de la NBA Summer League tras firmar unos números espectaculares: 29,3 puntos, 7,7 rebotes y 2,3 asistencias por partido, con un 56 % en tiros de campo y un 39 % desde la línea de tres. Su actuación lo convirtió en el primer jugador de los Utah Jazz en conseguir ese reconocimiento, consolidando así su estatus como una de las piezas clave del proyecto de reconstrucción en Salt Lake City. Con su mezcla de talento ofensivo, capacidad para abrir el campo y solidez reboteadora, ha demostrado que puede ser mucho más que una promesa.
Filipowski representa el modelo de jugador moderno: alto, móvil, inteligente y con buena mano exterior. Puede jugar tanto de ala-pívot como de pívot, y su versatilidad encaja perfectamente en el baloncesto contemporáneo. Más allá de sus virtudes técnicas, su carácter competitivo y su determinación para sobreponerse a las críticas lo han convertido en un jugador muy respetado dentro del vestuario. Con solo 21 años, los Jazz confían en que “Flip” se consolide como una de las piezas fundamentales de su futuro a medio y largo plazo.