El pulso entre el Olympiacos y el Dubái por Thomas Walkup ha dejado de ser una negociación para convertirse en un procedimiento. La EuroLeague ha abierto un expediente disciplinario contra el club emiratí, según informó Harris Stavrou en Sport24.
Lo que desencadenó el expediente
El detonante fueron unas declaraciones. El director general del Dubái, Dejan Kamenjasevic, reconoció públicamente a principios de agosto que el club buscaba un base y que Walkup era uno de los nombres en la lista, matizando que todo dependería de un acuerdo con el Olympiacos o de que el jugador lograse salir de su contrato.
Esa admisión pública sobre un jugador con contrato en vigor en otro club de la competición es, precisamente, lo que la EuroLeague ha decidido examinar. En la NBA tiene nombre propio —tampering— y sanciones tipificadas; en Europa, la casuística es mucho menos frecuente y por eso este expediente tiene interés más allá del caso concreto.
Cómo se llegó hasta aquí
El Olympiacos había enviado previamente una carta formal al Dubái acusándole de haberse aproximado indebidamente al jugador mientras seguía vinculado al Pireo. Según las informaciones publicadas, el club emiratí estaba dispuesto a ofrecer al base grecoamericano en torno a tres millones de dólares por temporada, y llegó a plantear un buyout que el Olympiacos rechazó.
A partir de ahí, las dos versiones se separan. El entorno de Walkup sostiene que las exigencias económicas del club griego para dejarle salir son desproporcionadas en relación con el salario que percibe en el Pireo, y esa es la razón por la que el jugador pidió quedar libre. El Olympiacos lo niega: mantiene que nunca ha comunicado una cifra concreta y que se ha limitado a informar oficialmente al Dubái de que no tiene intención de dejar salir al jugador.
Por qué importa más allá de Walkup
El caso llega en un momento significativo. El Dubái ha irrumpido en el mercado europeo con una capacidad de gasto que le ha permitido llevarse este verano a Toko Shengelia pagando su cláusula al Barça, y a Elie Okobo y Jaron Blossomgame desde el Mónaco, entre otros. La llegada de un actor con ese músculo económico tensiona un ecosistema donde los movimientos entre clubes se han regido tradicionalmente por acuerdos y buenas formas más que por reglamentos estrictos.
Lo que decida la EuroLeague en este expediente sentará un precedente sobre hasta dónde puede llegar un club en la persecución pública de un jugador ajeno. Walkup, de 33 años, sigue mientras tanto en el Pireo, con contrato en vigor y con la pretemporada ya en marcha.