La NBA abre la puerta a una final de Copa fuera de EE. UU. y Las Vegas se juega su hegemonía

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Durante años, Las Vegas ha funcionado como el gran escenario paralelo de la NBA. Sin franquicia propia, pero con una presencia constante, la ciudad se convirtió en un punto de referencia para la liga: acoge la Summer League, ha sido sede de un All-Star y, desde 2023, es el hogar de la fase final de la NBA Cup. Pero esa relación privilegiada podría estar entrando en una fase de revisión.

La información publicada por Oriol Falcón apunta a un cambio con consecuencias profundas: la NBA estudia un nuevo formato para la Copa a partir de la próxima temporada. De prosperar la propuesta, solo la final se disputaría en pista neutral, mientras que las semifinales se trasladarían a los pabellones de los equipos clasificados. Ese ajuste técnico, aparentemente menor, desencadena un escenario completamente nuevo: la final ya no estaría automáticamente ligada a Las Vegas.

El matiz es clave porque la NBA no tiene firmado ningún acuerdo para mantener Las Vegas como sede en 2026, y el simple hecho de que exista margen de maniobra ha provocado lo que muchos imaginaban: numerosas ciudades han mostrado interés inmediato en quedarse con el gran escaparate del torneo.

La propia liga admite públicamente que el tablero está abierto. Un portavoz confirmó que la competición evalúa múltiples opciones:
“Tenemos múltiples mercados que quieren acoger la NBA Cup. Trabajaremos con Prime Video para decidir el futuro del torneo”, señaló, subrayando la influencia del operador que posee los derechos de retransmisión.

Y en ese nuevo mapa geopolítico aparece un actor que encaja especialmente con la estrategia global de la NBA: los Emiratos Árabes Unidos. El torneo adoptó recientemente el nombre de Emirates NBA Cup, fruto del patrocinio de Fly Emirates, y la relación entre la liga y el Golfo Pérsico se ha ido estrechando mediante partidos de pretemporada y acuerdos comerciales. Dar un paso más —llevar una final oficial a Oriente Medio— sería coherente con esa expansión internacional que Adam Silver ha defendido en la última década.

La NBA, por ahora, evita pronunciar ciudades o países concretos. No quiere poner nombres sobre la mesa. Pero el mensaje entre líneas es inequívoco: Las Vegas ya no está blindada. Lo que parecía un matrimonio natural y duradero empieza a mostrar fisuras, no por desgaste, sino por ambición global.

La final de la Copa —un evento que ha crecido en visibilidad desde 2023— podría ser la próxima pieza en un tablero que la NBA quiere internacionalizar. Si la decisión se inclina hacia un destino extranjero, estaríamos ante un hito histórico: el primer gran partido oficial de un torneo NBA disputado fuera de Estados Unidos.