“Gracias por abrazarme. Gracias por permitirme ser yo. Gracias por ser la mejor afición de la ACB. Gracias por darme otro hogar lejos de casa. Gracias por hacer de esta la mejor temporada de mi vida. Los amaré y los apoyaré a todos por siempre” Con este tweet Chima Moneke daba su agradecimiento a los aficionados del Manresa que han vivido en primera persona la magnífica temporada del club catalán. Palabras que suenan a despedida, pero que muestran el gran afecto del jugador a la ciudad y a su gente

La doble “M”, Manresa y Moneke ha funcionado a la perfección. El cariño que se han demostrado ambos ha sido total y recíproco. El jugador ha impregnado su buen “rollismo” y su manera de ser, que ha calado muy hondo en la capital del Bages. Una cercanía que pude comprobar en primera persona, cuando Chima acudió a ver a su amigo Dante Exum al Palau Blaugrana. Siempre sonriente, siempre cercano.

Al bueno de Moneke hay que agradecerle su manera de ser, de esas que acercan y enganchan a la gente al baloncesto. Su manera de celebrar las victorias con los aficionados subiéndose a la grada del Nou Congost, con Ismael Bako y compañía, son simplemente encantadoras. Su sonrisa infinita y su “look” han cautivado no solo a los manresanos (donde muchos chavales han copiado su pelo y gafas), sino a todos los amantes del buen baloncesto. Manresa ha realizado uno de los baloncestos más atractivos de Europa y Moneke ha tenido mucho que ver en ello.

A sus 26 años Chima ha sido una de las sensaciones en el viejo continente. Sus 14,5 puntos, 8,2 rebotes (con tan solo 1,98 m de altura), sus 20,3 de valoración, su intensidad, su juego y sus mates espectaculares le sirvieron para ser elegido en el mejor quinteto de la Liga Endesa. Ahí es nada.

Pieza fundamental en la consecución de la Lliga Catalana de los de Pedro Martínez, derrotando a todo un Barça o de llegar a conseguir otros objetivos, que parecían inalcanzables a principios de curso. Nadie pensaba en el verano pasado que Manresa fuera capaz de llegar a la fase final de la Copa del Rey, acabar séptimos en la fase de regular (llegando a estar en algún tramo en tercera posición) de la Liga Endesa o ser subcampeones de la Basketball Champions League.

No recuerdo un impacto tan grande en tan poco tiempo en un club o ciudad, como el generado por el jugador nigeriano. El equipo que consiga obtener sus servicios se lleva a un jugador de un grandísimo valor tanto dentro, como fuera de la pista. Solo queda darle las gracias y desearle lo mejor en su nueva andadura. Nosotros seguiremos estando orgullosos de ver su sonrisa infinita en las canchas.

Foto: BCL