La victoria de una forma de vida, la de la Penya

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Apoteósico, espectacular, orgullo verdinegro… Podemos calificar lo vivido ayer por las más de 5.500 personas que se acercaron al Olímpic de muchas maneras, pero para mí, lo más acertado es decir, que fue la victoria de una forma de vida, la de la Penya

El triunfo de los de Badalona ante Valencia Basket hizo vibrar a unos aficionados, que cogieron el Delorean e hicieron un viaje en el tiempo. La Penya ganó a la vieja usanza, con un núcleo importante de jugadores salidos de la cantera (8 de 10 en el roster), unidos a dos norteamericanos de nivel, cómo Thomas y Andrews.

El Joventut volvió a tirar de cantera, acuciado por las bajas de Feliz, Tomic, Brodziansky, Chery y la salida del club de Onuaku, para jugar ante uno de los equipos que mejor está jugando en este principio de temporada, Valencia Basket… y la apuesta le salió redonda.

Carles Durán manejó con maestría el banquillo y la mezcla jóvenes y veteranos, funcionó a la perfección. Los Kraag, Allen, Busquets y Prey, por un lado, un inspirado Andrews en la recta final del encuentro, un imperial Thomas (29 puntos), y los veteranos Ribas y Vives por otro, hicieron el mejor cocktail posible.

La cantera de la Penya sigue teniendo una salud envidiable. Cuando más se la necesita, siempre sale al rescate. Y es que hay que recordar que los de Badalona han logrado los mayores éxitos de su historia, basado en una plantilla con gran número de jugadores de la casa, junto a extranjeros de calidad.

El mejor ejemplo posible que nos viene a la cabeza, es el conjunto que ganó la Euroliga en el 94, con los hermanos Jofresa, Villacampa, Morales… junto a un norteamericano cómo Corny Thompson (cómo olvidar su triple decisivo en la final ante Olympiacos). Otro ejemplo de éxito lo consiguió la Penya de la doble “R”, de Ricky Rubio y Rudy Fernández, con un imberbe Pau Ribas en sus filas…

La victoria de anoche puede haber cambiado perfectamente la dinámica del equipo. Pasamos de ver a un conjunto agarrotado, triste y perdido en pista en pasadas fechas, a encontrarnos unos jugadores liberados, alegres y con energía, que dieron su mejor versión.

La sensación con los de Carles Durán, técnico de la casa y que conoce perfectamente la forma de trabajar en la cantera, es que lo peor ya ha pasado y sólo queda crecer en lo que queda de curso. Todo ello gracias a una forma de vida, la que se vive en la Penya, en Badalona.