Los Kings estudian a Ben Simmons: la última oportunidad de un número uno del Draft

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Ben Simmons busca una puerta de vuelta a la NBA y los Sacramento Kings se han convertido en su opción más firme. El interés de la franquicia habría crecido después de que su general manager, Scott Perry, presenciara recientemente un entrenamiento del australiano y quedara impresionado con su estado físico, hasta el punto de considerar seriamente ofrecerle un contrato.

Un año entero en blanco

Aquí está el dato que lo condiciona todo: Simmons no disputó un solo partido durante la temporada 2025-26. Se quedó sin equipo tras terminar contrato con los Clippers y pasó el curso alejado de las canchas, dedicado incluso a otros asuntos, como su participación como copropietario en un club de pesca deportiva en Florida.

Sus últimos números en la liga, por tanto, son los de la 2024-25: 5,0 puntos, 5,6 asistencias, 4,7 rebotes, 0,7 robos y 0,5 tapones en 22 minutos, a lo largo de 51 partidos con 24 titularidades, repartidos entre los Brooklyn Nets —que rescindieron su contrato en febrero de 2025— y unos Clippers donde tuvo minutos de rotación cuando estuvo sano. En los cinco encuentros de playoffs que disputó, se quedó en 0,8 puntos y 1,4 rebotes en 8,4 minutos.

La distancia con lo que fue es enorme. En sus cuatro temporadas en Philadelphia promedió 15,9 puntos, 8,1 rebotes y 7,7 asistencias con un 56 por ciento en tiros de campo. Fue Rookie del Año en 2018, tres veces All-Star, dos veces incluido en el mejor quinteto defensivo y una en el mejor quinteto de la NBA, además de líder de la liga en robos en 2020.

Por qué a Sacramento le puede compensar

La operación solo tiene sentido si el riesgo económico es mínimo, y ese es precisamente el escenario. Simmons no está en posición de exigir nada: lo previsible es un contrato de salario reducido y con pocas garantías, del tipo que una franquicia puede deshacer sin coste si no funciona. Bajo riesgo, recompensa alta si acierta.

Lo que compraría Sacramento no es anotación. Simmons nunca desarrolló un tiro exterior fiable y sería ingenuo esperar que lo haga ahora, a los treinta años y tras un curso sin competir. Su valor está en el tamaño, la defensa sobre varios perfiles, el rebote y la capacidad de generar juego sin monopolizar el balón, un perfil de generador secundario que encaja bien en un equipo con necesidades defensivas evidentes.

Las dos preguntas sin respuesta

La primera es física. No se trata de saber si conserva la técnica, sino si el cuerpo le permite jugar con continuidad y si mantiene la explosividad que convertía su defensa y sus penetraciones en armas diferenciales. La espalda y las lesiones acumuladas llevan años dictando su carrera.

La segunda es de actitud. Los últimos años han erosionado su reputación y cada intento de regreso ha venido acompañado de dudas sobre su disposición. Sacramento necesitaría comprobar que está dispuesto a competir, a aceptar un papel limitado y a reconstruirse desde abajo, algo que nunca ha tenido que hacer.

Mientras tanto, la vía del regreso a Philadelphia parece enfriada: Simmons la ha dejado abierta, pero los movimientos de los Sixers este verano no garantizan que quede sitio para él. Sacramento ofrece lo contrario: menos presión, menos foco y minutos si demuestra estar listo.