La noche en Filadelfia terminó girando alrededor de Tyrese Maxey. El base firmó 39 puntos y se convirtió en el motor de una reacción que permitió a los 76ers levantar un partido que durante más de tres cuartos estuvo inclinado del lado de unos Clippers llenos de ausencias, pero competitivos hasta el último segundo. El regreso de Paul George, que reapareció tras su operación de rodilla con nueve puntos y siete rebotes en 21 minutos, añadió un matiz especial a un duelo que acabó decidiéndose por detalles.
La lista de bajas marcó el guion desde el inicio: Joel Embiid encadenó su tercer encuentro fuera por gestión de rodilla, Kelly Oubre Jr. y Adem Bona tampoco estaban disponibles, y al otro lado los Clippers viajaron sin Kawhi Leonard —séptimo encuentro consecutivo fuera por una lesión en el tobillo/pie— ni Derrick Jones Jr., lesionado un día antes en Boston. Aun así, Los Ángeles encontró en James Harden un faro ofensivo constante. Con 28 puntos, y un temprano layup que lo elevó a los 28.000 puntos en su carrera, el veterano escolta guió a un equipo que llegó a dominar el ritmo y el marcador.
El control angelino se extendió hasta bien entrado el último cuarto. Un tiro de media distancia de Ivica Zubac puso el 91-81 con 8:44 por jugarse, en lo que parecía el tramo definitivo para un equipo que había gobernado el encuentro. Pero Filadelfia respondió con su mayor estirón de la noche: un parcial de 14-3 que cambió la narrativa y que Maxey culminó con una penetración que volteó el marcador (95-94). Desde ese momento, cada acción importó.
En ese tramo final emergió también Andre Drummond, obligado a asumir el rol interior ante la baja de Embiid. El pívot cerró su actuación con 14 puntos y 18 rebotes, y convirtió dos tiros libres claves para colocar a los 76ers arriba 110-106 a falta de poco más de un minuto. Los Clippers apretaron con dos tiros libres de Kobe Sanders, y a 13.8 segundos del cierre, una acción inicialmente señalada como falta de Kris Dunn sobre Maxey se transformó en robo para Los Ángeles tras revisión, abriendo la puerta a un desenlace dramático.
Harden tuvo el balón para decidir, pero sus dos intentos triples consecutivos no encontraron aro. Con ello se esfumó también la opción de poner fin a una racha que ya es preocupante: ocho derrotas en los últimos nueve partidos.
En una noche marcada por regresos, ausencias y un guion cambiante, Filadelfia encontró sostén en su energía y en un Maxey que volvió a demostrar que puede cargar con el protagonismo cuando la plantilla se queda sin piezas. Los Clippers, golpeados por las bajas pero firmes durante gran parte del partido, se marcharon sin premio en un final que los tuvo a un tiro de transformar la historia.