Maxey y Edgecombe silencian el Garden y firman un golpe de autoridad en Nueva York, 116-107

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El Madison Square Garden solo había visto caer a su equipo una vez esta temporada. Hasta que llegaron los Philadelphia 76ers. Liderados por un Tyrese Maxey decisivo y por la aportación constante de VJ Edgecombe, los Sixers se impusieron por 116–107 a los New York Knicks y se convirtieron en apenas el segundo visitante capaz de ganar en el Garden este curso.

Maxey volvió a asumir el protagonismo ofensivo con 30 puntos, firmando una actuación que alcanzó su punto álgido en el último cuarto. A su lado, Edgecombe aportó 23 tantos en una noche en la que ambos fueron determinantes para romper el partido en el tramo final. Philadelphia llegó al último periodo con una mínima ventaja y lo cerró con un parcial de 28–20 que terminó por inclinar la balanza.

La ausencia de Joel Embiid, baja por enfermedad y gestión de una lesión en la rodilla derecha, obligó a reajustes en el quinteto inicial, y Andre Drummond respondió desde el salto inicial. El pívot firmó un doble-doble de 14 puntos y 13 rebotes, además de sorprender con un 3 de 4 en triples, un registro poco habitual en su juego.

El desenlace quedó marcado por lo ocurrido en los últimos doce minutos. Maxey anotó 11 puntos en ese periodo y Edgecombe se sumó al castigo, mientras los Knicks se atascaban en ataque. Jalen Brunson no logró anotar ninguno de sus cinco lanzamientos en el último cuarto y se quedó sin puntos en ese tramo, una circunstancia clave tras haber sido decisivo apenas un día antes con un triple ganador en Indiana.

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Pese a ese final, Brunson cerró el encuentro con 22 puntos, nueve asistencias y seis rebotes, aunque con un discreto 7 de 22 en tiros de campo. Karl-Anthony Towns también alcanzó los 22 puntos y capturó 11 rebotes, mientras que Mikal Bridges aportó 21 tantos más en un esfuerzo colectivo que no fue suficiente para mantener la imbatibilidad casi total del Garden.

La noche tenía un contexto especial para Nueva York. Era el primer partido en casa desde la conquista de la NBA Cup el martes, un título que el equipo celebró antes del inicio del encuentro. A diferencia de lo que hicieron Lakers y Bucks en el pasado, los Knicks optaron por no colgar una pancarta conmemorativa.

El partido también dejó la mejor actuación de la temporada de Mitchell Robinson, que firmó 21 puntos y 16 rebotes, ambos máximos del curso. Además, destacó desde la línea de tiros libres con un 7 de 8, una mejora notable tras llegar al partido con un 6 de 27 acumulado en la temporada.

En el último cuarto, Maxey y Edgecombe sumaron 18 puntos entre ambos, mientras los Knicks apenas acertaron uno de sus ocho intentos triples. Ese desequilibrio terminó por romper el encuentro y poner fin a la racha de seis victorias consecutivas de Nueva York.

Con la derrota, los Knicks caen a un balance de 13–2 en casa, su mejor inicio en el Madison Square Garden desde la temporada 1992–93. Philadelphia, por su parte, se marcha de Nueva York con una victoria de enorme valor, construida desde la firmeza en el momento decisivo y el liderazgo de su perímetro.